(2013- 2021)
Río Darro óleo de Torres Morenilla
Río, que a la mar no va,
se sube por los collados, se mete por los costados
calientes del corazón,
con sus recodos silentes, sus puentes de ojos sacados,
su olor de monte y de prados
y la hermosa cantinela del agua solo rumor.
Navega, río, navega
no te dejes adormecer,
el aire mueva tus velas,
el río es una quimera
que tiene alas de espera
lo que vale es el querer,
navega, río, navega,
navega hasta perecer...
Baja el río,
más que río es una fuente,
agua y nada,
para morir de repente
en los brazos de su amada.
Caliente como la tierra
que bajo el sol se consume,
muere el rumor de la nieve
y se pierde entre las nubes.
Ellos se fueron y nos dejaron barro,
aquella tarde obscura cuando el sol murió
el viento acompañaba la tristeza del río
y las sombras buscaron el refugio de la noche.
Ellos se fueron y nos dejaron áfonos,
con nuestros viejos recuerdos encadenados,
mirándonos las manos estúpidas y vacías
si alguna vez pidieron nuestra ayuda antes de irse.
Ellos se fueron y nos dejaron el llanto,
prisioneros en la gruesa cuerda de la calle,
más solos que el espejo de nuestros amores,
como nubes palpitantes escritas en las paredes.
Estación Madrid
No hace falta decirle al mozo de estación
la carga que llevas no es tuya.
No hace falta decirle nada.
Silba el tren y parece el silbido ganar más fuerza.
La gran campana del techo repite el silbato,
es estremecedor estar tan solo entre la gente;
si hace frío es terrorífico oír hablar.
Si se es muy pobre las manos se empeñan en estar más frías,
si se es mozo todo el mundo sabe que no eres importante.
En el cielo azul, de un añil muy repetible,
las nubes se descomponen con más agilidad que fuerza,
y un extraño olor lo invade todo como la palabra gas.
También los frenos respiran fuerte y los vagones titubean.
Al pasar por el WC se siente que ha sido perfumado,
y la cantina abierta también deja pasar los azucarillos,
las cosas inodoras huelen dulcemente a papel y a tinta.
También la máquina del café respira fuerte y los periódicos tiemblan.
Si se es muy pobre no nos espera nadie, chocan con nosotros.
Las grandes farolas encienden una opaca luz noctámbula.
Todavía es demasiado pronto. El tren para llegar ha de esperar.
No tengo más que mi chaqueta y un papel doblado en un bolsillo.
Mi papel sólo tiene palabras dobladas, sólo me tiene a mí.
Le doy vueltas y más vueltas a la vida y sigue igual.
Nunca cambiaré nada.
No hace falta decirle al mozo de estación
la carga que llevas no es tuya.
Adolescencia
El río era entonces tan blanco como un cigarrillo,
como un cigarrillo se alargaba y retorcía,
llegaba a mis labios y me llenaba de su humo húmedo,
se agarraba a mis pulmones y desnudaba sus pechos,
morenos y llenos de vello de su monte rojo,
pasamanos de fuertes hombros llenos de curvas
y su olor a caqui de la guerrera del soldado;
por los brillantes adoquines del paseo sonaban sus pisadas,
cortas, secas, metálicas, era un río formal no cabe duda,
abstemio, regalaba sus zarzas y sus moras a los chavalillos,
reposaba en Octubre, su mes preferido, y se sentaba hosco,
la parte más femenina vivía sobre él, arriba del todo,
la Alhambra, desnuda, enseñaba sus piernas y sus finos brazos,
columnitas de marfil, y rejillas de ojos oscuros,
era un matrimonio bien avenido, aunque distante,
yo estaba allí, como siempre, fuera de sitio,
ocultando mi inteligencia hablando naderías,
el tiempo discurría como un reloj, al revés exactamente,
con la lección bien aprendida, dueño de la historia,
fue allí donde empecé a fumar y a beber,
a dejar que el tiempo reposara en mi alma lleno de sudor,
todo lo contrario de la muy decente Granada, que nunca fumó.
El Triunfo
Antes, el gran río de la Gran Vía se torcía
y bajaba dando la vuelta, a lo grande, por San Juan de Dios,
era un giro sublime e inmenso, gris como el de todo buen río,
la avenida de sus aguas enfilaba a San Jerónimo,
con la Puerta de Elvira apostada, mirando de reojo,
nunca cristiana, celosa, de parte de la Alhambra,
yo era un niño casi liliputiense me sentía más pequeño,
Granada para un niño era misteriosa y compleja,
subían sus casas enormes que enseñaban sus retretes
en el Darro abierto detrás de la Virgen
y otras un proyecto de ciudad a lo grande,
la pobreza en esos sitios vivía en casas de varias alturas,
quisiera estar entre los míos calladamente
sin levantar una voz más alta que otra,
tengo la impresión de haberme perdido muchos amigos por esos sitios,
y ahora los echo de menos.
Cuando se quiebre el alba
Perdóname también por no haber sabido,
haber dejado al tiempo pasar evanescente,
por no haber podido tener para tenerte
por no creer en ti y por llevar mi olvido,
perdóname también por no pensar en ti
por haberte ideado entre lo desconocido
por no saber tu nombre ni haberte releído,
por no saberte nada y solo creer en mí,
perdóname si gozas desde la alta morada
sin la medida exacta de lo que me fue vivir,
pues siendo lo ideal desde lo más sutil
solo fuiste palabras para mi palabra atada,
perdóname o cambia y búscame en tu dicha
vuelve tu mirada a mí y busca mi mirada,
unamos nuestras vidas y nos juntemos al fin,
de amor despertaremos cuando se quiebre el alba
Feria
Te miro y yo te embarco,
capote de mi alegría
serenidad del naufragio,
olas que aprenden y olvidan
olor a mundo nostálgico,
la pena se queda dentro,
por fuera el mundo que amo,
me gusta reconocerte,
rodearte con mis manos,
recogerte en mi cintura,
`pintarte una flor mi nardo,
corregir tu buena sombra
embebiéndote en mi llanto,
tú me encabritas y me llenas
sacas un sol de mi letargo,
despiertas mi mundo entero
sigo tu impulso y me empapo,
capote de mi alegría,
libre soy de ser tu esclavo.
La ventana
Detrás de la ventana vive mi amor,
¿ me mirará si miro,
se acordará mi amor?
el aire trae fragancia de las rosas
y un aire leve roza por alrededor,
¿ se acordará de mí
cuando desee el amor?
yo sigo andando a mis cosas
y paro al ver que nunca sE abrió
la ventana que cierran sus postigos,
y en mi deseo creo que está ella
y que al mirarla ella miró.
Guitarra que en la noche suenas,
negra de la luna loca,
encendida por las zambras
y adormecida en las sombras;
el río que abajo te escucha
se sube sobre las lomas,
para mirar tu rubor
sobre la bruma y la alondra
copia de ti tus dibujos
y garrapatea tus olas;
suena guitarra en la noche,
cuando yo me quede a solas
y háblame de tus secretos,
que aprenderé de memoria.
El agua del Darro
El agua del Darro me sabe a la miel, (mírame a los ojos y atrévete...)
a la boca hermosa de una mujer,
a las anchas caderas de sus cordilleras,
a la luna pálida con vetas de hiel,
a las torres rotas de sus espinilleras,
a la verde foto de un viejo cliché
a sus noches blancas de blanco satén, (noches tan blancas como de blanco satén...)
a la vieja estampa de sus lavanderas,
a sus griteríos y a no sé qué,
¡ a su vino alegre, que sí me lo sé!
Los secretos
Secretamente secreto
oscuramente vacío
cuánto se va en mi mente
por tu cariño y el mío,
qué poco sabe el saber,
qué lejos queda el querer
qué pronto murió el ayer
por tu cariño y el mío,
advierte tus malas artes
por una vez en la vida
ponte también de mi parte
por tu cariño y el mío,
si lo haces me desmayo
abro gloriosas mis carnes
a punto de liquidarme
por tu cariño y el mío.
Qué alegre si vengo a verte,
más alegre vuelvo después,
siento que tú me has mirado,
¡ y eso es mejor que ver!.
Dos culturas
Recuerdos, los más lejanos
sobre tu frente
y ese río bajo del puente
bajo los muros arcanos
en la corriente
que corre en nuestras manos,
oh mundo tan diferente
que nos tiene como hermanos,
unidos entre la gente,
tan distintos y tan cercanos
Estoy mal y no me sé,
estoy muerto y no me curo,
no sé cuánto viviré,
pero sé que seguiré
como si tal y seguro.
La sequía
Hay sequía y Granada no se entera
una hilera de cipreses suben y se hartan de sol,
el agua sigue manando sobre la tierra mojando,
una acequia con ciruelas llena de peces se hundió,
sobre la blanca ladera de la loma de la sierra la luna sobrevivió,
y Granada no se entera, se encierra honda en sus cuevas,
con claveles y pulseras, rojo, negro y bermellón,
danza y danza entre palmeras, las cornucopias y las velas,
un mar, que estaba muy lejos, vino de pronto y la vio.
La lección que da el río
Aprender a vivir con uno mismo,
a ilusionarnos con las cosas que nos gustan,
buscar el olor de los cines y las penumbras
y hundirnos enteramente en las películas,
la vida es cualquier cosa que tengamos en la boca,
la soledad nunca es un mal si sabemos estar solos
y aunque eso del amor se parece a las semillas
que de pronto crecen y crecen y se yerguen
lo cierto es que solo vale la pena vivir,
pues aunque la tendencia natural es buscar compañías
estar solos a veces es encontrar un verdadero amigo.
El amor está loco
Por el gran barranco el amor rueda
el amor se cabrea a grandes voces,
suena su desamor, su desespero,
nadie lo entiende nunca,
está loco de amor, de amor está frito,
le gusta mirar y que lo miren,
besar y que lo besen,
coger de la mano y que lo cojan,
le gusta saberse amado y pasar de puntillas,
el amor es bronco como piedras recién hechas,
por amor se licua, se hace agua que quiere saltar
que quiere llegar a la eternidad escurridiza,
nadie lo entiende nunca,
la gente lo complica y lo profana
llama amor al odio refinado, al egoísmo
a la hipócrita actitud de cada necio,
nadie enteramente digno podría decir qué es amor,
el amor no existe, mejor dicho como si no existiera,
nunca gusta, han de meterlo con cuchara,
el amor siempre vive en la casa de otro,
a veces el mundo en ciertas tardes extensas parece su obra,
esto le cabrea aún más y suena como rayos,
el amor está loco.
A mi granadina
No es el agua la que hace al río, sino nacer,
venir de lo más profundo del querer,
ser puro y ser escaso pero sin dejar de ser,
bajar natural los lechos, alegre, y sin perecer,
para seguir o estancarse y a veces enloquecer,
que el Amor se acerca a los ríos para beber
y se mira en su espejo su buen ver,
parezca quieto o se mueva nunca deja de correr,
acomodando su impulso a lo que se puede hacer,
y llegar hasta las riberas, granadina de buen ver,
para mirarte a los ojos, para en tus labios beber.
Yo
Fui una vez y no lo era,
anduve entre los aplausos de mi abuela,
corrí por callejones, fui por las riberas,
entre las ondas sangrantes de la fría Alhambra me fui sabiendo,
salí para no entrar, nunca fui a siniestros sitios,
llegué a la mar plácida de la vega y me fui sabiendo más,
perdí más amigos con el tiempo que los que gané amando,
tuve un principio y el final se me adelantó,
vi que las estrellas son hermosas aunque sean pérfidas
y que todos nos guiamos por los olores más que por la vista,
me fui sabiendo más hasta darme la vuelta del todo,
hoy me siento feliz cuando amo y no me refiero al sexo,
amar es no excluir, luchar contra lo amado,
los poemas del río son un homenaje a los hombres que pasaron,
a los amigos que hicieron una ciudad hermosa,
los viejos amigos de ojillos penetrantes y sonrisas de nicotina,
en las pilastras bajas de los ríos, con mis poemas,
los poemas son la vestidura del hombre a quien no conocí del todo,
yo mismo.
Mi amigo
Mi amigo es un hermoso poema
escrito sobre un buen libro,
y no los amigos de facebook
que casi ninguno lo es,
algo más que una palabra
algo más que el mismo yo,
el que me acompaña siempre
y contesta a mi llamada,
el que me espera en su puerta
y dice mis mismas palabras,
más de mi sangre que el alma,
la otra parte del mundo,
para mí inseparable,
objetivo inabarcable,
patria de mis hermosas tardes,
insufrible, desesperante,
es mi sombra más palpable
más que mi alma mi carne.
Dos amigos
Dos amigos venían
montados en caballos blancos,
uno subía por los montes,
otro bajaba a los prados,
en el puente se encontraron
y hablaron de su pasado,
el que subía recordaba
el que bajaba ha olvidado.
La libertad es de muchos
Me das tu libertad y yo a cambio te doy mi prisa,
prisa en beber el café de la mañana a un trago,
en lavarme los dientes que lo hago sin estilo,
en peinarme o en escribirme un poema,
prisa en enamorarme y arrepentirme luego,
en llegar al Darro subiendo Reyes Católicos,
en general andar por Granada, la Alhambra es imposible,
no saber contestar y contestar bien pero solo de cabeza,
las prisas que me enseñó Madrid indigeridas,
dame tu libertad a cambio, tu libertad adorna,
hace a la gente ser de este mundo y gozarlo,
te limpias la mirada en tus inclinaciones
y bebes espléndidamente, lo mío es de mentira,
yo soy abstemio.
Tu voz
Tu voz es cauce y un río la baña,
suena como una guitarra en la mañana,
torrente de amor, fuego en la fragua,
campana de nieve arroja, rosas tempranas,
tu voz alegra y me lleva a los confines,
al límite de ti en tu hermosura,
donde tu voz cobija y el aire arrulla
Solo yo puedo cantarte,
es lo único que sé,
bueno, el aire para airearte
sabe más y no se ve.
La fuente del Avellano
¿ Quién canta con bella voz
una media granadina,
tan dulce en el Avellano,
tan suave y repentina?
Es la voz de los misterios
que por Granada camina,
entre jilgueros y zambras,
y el agua que también trina.
El aire, tan besucón,
besa los rincones de Granada
aunque sea de refilón.
Arrímate a mí que te necesito,
el calor de la humanidad es más bello que el Sol
y sus palabras suenan mejor que el agua.
Crónica mañanera
La humedad de la Alhambra es del 98 por ciento,
el sol sale a su antojo,
la mañana está fría de cojones,
en los aleros de los tejados
las palomas tiran las tejas,
maldita sea la luz que llena los ojos de penumbras,
hoy no me encuentro, malamente he dormido,
el alma vaga fría como una Sierra Nevada,
llena de la noche demasiado en blanco
y encima no encuentro mis pantalones
seguramente los dejé colgados del palo de la horca de mis amores
por la dichosa manía de hacer el amor desnudo.
Ya que te miro Granada
mírame tú también
para quedarme desnudo,
reflejado en la pared
como un sol que viene de pronto
y que se va después.
Las cuestas de Granada
La torre acaba de estar,
el sol parado pasea
y el monte también se va,
perfil de Granada tiene
la ladera empinada,
que se tapa su beldad,
monte rubio, rubia pena,
un libro, puesto de canto,
pasa sus hojas sin más,
el tiempo discurre lento,
bueno, más que lento es parar;
nos mira desde su espejo
la fuentecilla sonora
que gana al río su cantar,
más agua tiene, más llanto
y más brilla su cristal,
un viejo perfil dibuja
suspiros del más allá,
la cuesta arriba se borra
el bosque de su pinar,
desde una torre rojiza,
tan rubia al clarear,
la eternidad se ha parado,
la vieja cultura ensueña,
revolotea sin parar,
como paloma perdida
en una noche estrellada,
con silencio y nada más.
En las quietas y profundas aguas
En las quietas y profundas aguas del Darro
se refleja toda la Alhambra,
la verdad, es que hoy me pasado con el vino del Darro.
Donde la luz se desnuda y las sombras se encandilan,
el aire dicta su verso de pluma en la cuartilla,
la lluvia que está muy loca los campos llueve de prisa,
las alondras quieren huir y la nieve está aterida,
los días dejaron de ser en horas negras malditas,
un ruiseñor, también loco, se pavonea en su levita.
No los lloréis el aire guarda sus risotadas,
las alondras caminan ligeras sobre sus palabras
y hasta el virginal sol conserva su calor corporal,
nada de la vida se pierde cuando se pierde la vida,
el amor de sus abrazos abraza la eternidad.
Oh manjar que danza el aire,
silábico tránsito de musas,
que en las pilastras se sale
como mujeres desnudas.
Llega el viento
con sus nudos de raíces
y les deja un baile sutil, estremecido,
mueve las hojas atrás tan grises
salidas como unas lágrimas
de un corazón herido;
en las paradas horas
sobre el cobijo de la tierra oscura
cansado de crecer se muere
por el jardín herido.

El Señor de los Favores
Lamentaciones de Jeremías Thomas Tallis (1505-1585)
Imagen del Cristo de José Risueño,
llamado de los Gitanos, en la Abadía del Sacromonte
Procesión en el monte, el Cristo pasa
entre nubes oscuras de las plegarias,
entre blancas hogueras de su querer,
como nube entre nubes se deja ver,
y se hunden en el río sus amapolas
de los lirios y humos en procesión,
candelabros de plata sobre los pechos
que refulgen de bronces el corazón;
acongoja en el aire su gran silencio
y el cielo se enluta con los lamentos,
una música callada, como cristiana,
soledad de los cristos del alma llana,
el Veleta se enciende de oscuridades,
por el camino andan todos los males,
ay Dios que la vida pasa como de lado
y no llega a la cuesta de tu costado,
en el alma la noche es su canción
que se bebe su vino con devoción.
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Granada, interior de la Catedral, dibujo de José María Torres Morenilla
Laudatorio Laudamus te y Gloria A. Vivaldi (1678-1741)
Dios crucificado, un hombre solo, en el campo infinito de lo pequeño echado, en la raíz de hierro a la madera clavado. Clave en mis ojos el ancho mesianismo de su palabra: " amaos los unos a los otros"
pues por hombre morirá, por hombre muere en una cruz inhábil, madre de las cruces y su palabra cuelga:
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REFLEXIONES
LA ÉPOCA FELIZ
LA ABADÍA DEL SACROMONTE DE GRANADA
Mi colegio, La Abadía del Sacromonte, que parece un conjunto del pintado medievo, junto al muro espléndido del renacimiento español, pero hay más cosas y aún más viejas, catacumbas romanas de los primeros cristianos españoles. " Insigne Colegio de Teólogos y Juristas del Sacro Monte", la parte más nueva, el edificio del fondo es como un Escorial con sus muchas ventanas rectas, sus escaleras de mármol y su grandiosidad en el monte, ha quedado ahora como un cascarón debido al fuego. Es la Granada eterna. Qué bien estuve en ese Colegio, sus tradiciones ancestrales sobre San Cecilio, patrón de Granada y primer obispo, las catacumbas sobre el lado derecho y primitivo de la Abadía, de cipreses reverentes y enanos, sobre cuyas piedras se dice habló el mismo Apóstol Santiago a los primeros cristianos, Iliberis como la Granada ancestral, sus comidas diarias, para mí inolvidables (creadora de la tortilla al Sacro Monte en el día de San Cecilio), sus patios, su altura, sus horas de estudio antes de cada clase, su rigor en la Literatura ( magníficas lecciones de D. Ismael Pérez) y las Ciencias. La Granada separada del mundo, la mística alegoría poética, donde empecé a hacer mis pinitos literarios, con poesías que todavía recuerdo. " Se apagan las luces se encienden los sueños" que escribí yo sobre la noche y que años después repetía una canción infantil en la Televisión Española, para que luego digan que no hay un magma poético, una memoria única, que es la que nos dicta las poesías y no tanto el plagio, imposible en mi caso y en el de la Televisión, sino la mera coincidencia y que tantos conflictos concita en los escritores que se creen plagiados o imitados. Fuente de todos.
*
Por el camino del Darro pasé día a día, años, camino del Sacromonte, en el viejo autobús Mercedes, color crema, que olía a gasolina y era fiel por su cuna. Salía de San Antón, al lado del Cine Aliatar, para subir al Colegio y luego, al fin, desde la explana de fútbol de la Abadía, bajar a Granada, bajar a casa.
LA OTRA ALHAMBRA
Cuando era niño subía a la Alhambra todos los días de verano, me "colaba" en el palacio de Carlos V para oír los ensayos de las grandes orquestas del Festival Internacional de Música y Danza de Granada que suelen darse sobre el magnífico Julio granadino, gozaba enormemente pues todos tocaban de maravilla y repetían y repetían tan mágicas notas a las órdenes de los mejores directores del mundo.
Subir a la Alhambra, como subir a Mozart, a Beethoven, a los músicos rusos, al ballet de Ludmilla Tcherina, a las grandes obras musicales entre los árboles inmensos y el agua clara de las fuentes ( ¡ oh, caños y bajorrelieves de la Fuente de Carlos V y sus bancos de piedra en las sombras! Qué augusto es el clasicismo español, de grandes monumentos de piedra, de márnoles y de fuentes, de las cuadradas ventanas y los patios hermosos, lástima en la Alhambra, diría Lorca, pero incluso ahí, hay rincones que un niño sabe agradecer, bajo las dulces sombras en verano y el ruido musical de los caños generosos del Darro) las torrenteras, la placidez del alma. Luego, a la tarde, montando mi bicicleta roja por mi Barrio de Fígares repetía los grandes acordes, incluso improvisaba los míos.
*
Un lugar especial para el Instituto San Isidro de Madrid, estuve allí unos años mágicos y literarios. Allí teníamos el Aula de Teatro de don Antonio Ayora a la que me apunté pronto y participé con mi ánimo, todavía está mi nombre en la plantilla de los teatreros. Pronto empecé a darle a mis compañeros mis escritillos, que gustaron mucho, ellos, chavales inquietos, me asignaron un programa radiofónico en Radio Juventud de Madrid, donde escribía un artículo semanal. Instituto literario, en cuyas aulas han estudiado Víctor Hugo, Cervantes, Lope, Calderón, Quevedo, Tirso, Aleixandre y tantos otros. ¿ Qué escritor no ha estudiado en el San Isidro?. El San Isidro es la cátedra ambulante de los escritores. El otro día yendo por la calle Atocha por casualidad entré en la Iglesia de San Sebastián de Madrid, allí enterraron a Lope de Vega, allí se casaron escritores geniales de todos los tiempos, se bautizó Cervantes, en fin, si me vengo a Madrid acabaré escritor, seguro.
En aquel patio de los Escolapios todos jugábamos, bajo el radiante sol granadino,
y yo encontraba peces rojos ocultos en el cauchil de riego.
*
Todos tenemos una ligera idea de los tiempos antiguos, sus batallas y calamidades, sus sufrimientos y sus lujos, pero de qué reían cuando se reunían en los teatros y foros ¿ qué cosas les hacían soltar las carcajadas? pues la risa es una medida del alma, como el llanto lo es del no-alma y es una cosa que no está muy clara del todo en la historia, ¿ de qué se reían los antiguos hasta mearse de risa? La risa es un misterio, algo que siempre estuvo en nosotros y que estará después de nosotros, la eternidad.
*
Desde la Abadía del Sacromonte tenía a mi izquierda la Sierra, a la derecha Granada y enfrente el Avellano y la Alhambra,
por eso salí tan poeta.
*
Me dijo un lector que mi Poesía de la Alhambra era un llanto, que lloraba por Granada. Pero para mí la poesía siempre fue todo lo contrario: un juego, un cambio, mil cambios, una idea, mil ideas, todo lo más la insigne música que nos llena y nos hace ser felices encontrando la belleza interior, la del alma: pero Granada es tan bella, y está tan fuera que nos saca de nuestras casillas y nos hace escribir, pues quién se cansó nunca de mirarla y quién se cansaría de hablarle al oído, siendo tan hermosa y cabal y tan redonda, oh mágica Granada que tuve la fortuna de que fueras mi entrañable tierra, mi más amada esencia. Subo a tu Alhambra, subo a tu cielo todos los días y me haces mejor, me haces poeta, y nunca me harás llorar porque siempre vuelvo, vuelvo hasta en los vagones de tercera del tren antiguo, los pies hinchados, como Bach buscaba al gran organista, Dietrich Buxtehude, el de la coral " Ach Herr, mich armen Sünder" y caminaba a pie 350 kilómetros junto a un amigo para ir a escucharle.
*
El frescor de la Alhambra. De todas las cosas buenas que hay en la Alhambra nada es comparable a su frescor en verano. De niño subía a la Alhambra todos los días. La Alhambra me dio toda su belleza, pero lo mejor de ella era su frescor, palpitaba en las cuestas cargadas de sombras de sus árboles inmortales, en sus placitas de fuentes minúsculas, en las torrenteras del agua del Darro que por allí baja, en sus asientos de piedra, en el ligero viento que deja pasar su bosque, el olor húmedo de las plantas. La Alhambra fue mi rollo exclusivo. Otros la disfrutan y escriben desde el conocimiento de su historia y su arquitectura, la cultura de la civilización árabe, yo me conformaba con su instrucción musical, aprendí los grandes maestros universales y las mejores orquestas del mundo en esas horas académicas de los ensayos, que es algo así como el rodaje de las películas que repiten las escenas hasta que quedan bien para el director. Y todo ello con el frescor del Paraíso, el ruido del agua, la libertad de los pájaros que cantan allí, armónicos y anárquicos, con buen oído musical.
*
Por nuestra necesidad de alimentarnos me temo que estaremos mucho tiempo matando a los animales y que, por ejemplo, unos seres tan serios como son los jabalíes sufrirán la ociosa persecución y bellaquería de los cuchillos humanos. Criminales.
*
El tiempo más que inexorable es burlón, desnuda nuestras palabras, las deja sin sentido, amar ¿ qué es amar cuando se tienen tantos años?
*
La estética. Todo en la Naturaleza es estético, ha hecho animales y plantas para ser admiradas por lo bellas y completas que son, lo que pasa es que los hombres nos las comemos y a la Naturaleza esto tampoco le parece tan mal.
*

Los Maristas me premiaron a los once años un relato sobre su fundador Marcelino Champagnat, ¡¡ al fin un premio literario!!
siempre está conmigo el bajorrelieve de metal.
*
Una música rodea a la Alhambra y a Granada,
la música que lleva las almas a tocar el cielo.
*
Los Escolapios, los Maristas y el Sacro Monte, tres colegios a cada cual mejor que supieron sacar lo mejor de mí, cada uno a su estilo. Sin olvidarme del primero de todos, la Escuela Publica de la calle Marqués de Mondéjar, a la que me apunté yo solito con tres años, aburrido como estaba de ver pasar los niños por la puerta de casa y yo sin amigos ni hermanos.
*
Este Darro, no podría ser de otro modo, es al final de todo mi canto a la amistad, la amistad es el más grato de los paisajes de Granada.
*
Un día maléfico nos fuimos de Granada, qué mala idea, desde entonces me asonaron.
*
Decía un hermano, de esos que visten de cura, a unos niños de nueve años, que la castidad es lo mejor que hay, que nuestros testículos producen semen y el cuerpo casto se lo engulle y alimenta si no es gastado inútilmente con el ejercicio de las manos ( hablar de mujeres sería una grosería y más por un cura-hermano) La sola idea de alimentarme con mi semen me produjo un repelús que todavía me dura. También decía que es muy sano levantarse a las seis de la mañana y lavarse el cuerpo con agua fría, que estimula el cuerpo y nos fortalece, lo que dicho en una fría mañana de una ciudad fría, rodeados de montañas de nieves perpetuas, tampoco era estimulante, mi cuerpo se puso a engullir como loco su semen y yo quedé todavía más frío.
*
Creo que nunca he vuelto a tener aquellas reflexiones, aquella inteligencia para amar la vida, aquel espíritu universal como cuando era niño y subía a la Alhambra a diario a gozar la vida en el emporio de la grandiosidad y la intimidad de sus sombras. Disfruté Granada como un cosaco, a lo bestia, que es como hay que gozar en la vida, también en lo religioso como diría aquella santa española del Renacimiento, la Reina Isabel que denostan los bastos, para su amado Corpus Christi que solemnizó en Granada. Pero cuando estoy lejos y siempre, Granada para mí es el río Darro, un rincón especial precisamente, bajo la iglesia, más cerca de Granada, donde confluyen el río, el monte, la esquiva Alhambra con el paseo de piedra, también los árboles de finas hojas y de suaves temblores. Mi rincón que me hace llorar cuando estoy lejos, el rincón de mi esencia granadina, mi patria.
*
Desde Madrid, Granada es muy hermosa, sabrosa y gustosa, como una hurí en la mente de un poeta. Pero, ¡ ay, cuando regresas! la Granada real es, gracias a Dios, mucho más bella.
*
Me levanto bien pronto de madrugada para escribir, no me importa lo pronto que sea, me levanto despejado y con ganas de escribir y así lo hago con profesionalidad y rigor ( más quisiera hacer lo mismo para leer, cada día soy el peor lector). Cuanto más se aproxima el amanecer siento cierta desilusión, porque desaparece la pureza de la madrugada y se acerca el escandaloso Sol con su coro de rayos calientes perdiendo la madrugada esa oscura virginidad, esa hora placentera de la noche cuando escribir es una pureza más, sin contradicciones ni interrupciones.
*
Ser de Granada. Tenía por costumbre pararme y que Granada me entrara, las calles y edificios venían hacia mí, también su gente, mi cuerpo era un jolgorio del bullicio granadino, sentía la hondura de sus barrancos y la sonora agua, su viento languidecía en mí con su frescura y las enormes sombras de sus árboles caía a plomo sobre mi cabeza, vivía Granada, no vivía en Granada como un pasajero, ser Granada, no ser de Granada como un turista interior, respirar Granada por los cuatro costados, porque ser granadino es que Granada te reconozca desde el primer día y entre en ti para que tú, como a Dios, no la conozcas nunca pero vivas en ella.
*
Granada
Es Naturaleza, es un jardín, un claro sendero oscuro de sentimientos profundos que brilla en lo alto con todas las estrellas que salen de su agua,
también es una puerta grande que se abre al mundo y yo, que era un pajarillo alegre, salí de ella en busca de mi libertad, Granada me tenía preso,
fui feliz volando, no a todos los sitios que yo hubiera querido ir, pero siempre sabía que podía volver a mi Madre, a mi Granada, alegre y enamorado,
fui feliz al volver miles de veces, para mí no tiene secretos, todas sus cosas las conozco en mi cuerpo, nunca cambia, sigue siendo mi Casa.
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Sebastopol. No me gustaría dar la impresión en este mi Darro de ser el que no soy, no soy triste ni lloro por Granada, soy tan granadino que me gusta Madrid, no soy solitario ni lloro ningún amor. mis amores literarios no son amores es literatura, siempre lo consideré así, a veces sí escribo de mis cosas, muy pocas veces, solo cuando me refiero a mis sentimientos pero no a las personas. Granada no es mi frustración ni mi misantropía como dijeron mal. Granada es mi premio que me doy de vez en cuando, mi traje auténtico que me pongo los días míos que nunca fueron los de fiesta. Tampoco es que sea importante lo que yo parezca a las gentes, sí puedo asegurar que nunca me conocieron del todo, en cierto modo fui la lección mal aprendida de los malos estudiantes, en Granada, en Madrid y en Sebastopol ( ¿ hay algo más granadino que Sebastopol?).
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Cuando el verano de Granada os dé su magnífico calor,
preguntad por Los Italianos de la Gran Vía, unas muchachas delgadas y pálidas os venderán los mejores helados, el de fresa que lo es o el de limón que se acaba muy pronto en vuestra boca.
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La poesía como el río transcurre suave en la superficie, me gusta esa poesía que no nace del llanto ni nace de los hondos sentimientos, esos que arrastran fieros a la tragedia, no me gusta el altisonante tono de los desgarros, ni hurgar las llagas, ni sacar en lo tremebundo el hacer poético, me gusta escribir tan llano como el prosista, el que al narrar no cambia el modo ni se siente mejor, distinto o airado sino que muy bien quiere contar como si la verdad contara, con elegancia y sencillez, por eso grandes escritores de la novela son pésimos poetas pues piensan que la poesía es un viaje al más allá, una escalada a los bajos fondos del alma, una tragedia en fin. Digamos que la poesía no es distinta sino breve, no es altisonante sino bien sonante, ligeramente atada y no del todo libre, tampoco es que sea una mentira como lo dijo Sócrates y el mismo Aristóteles, sino más propiamente un estilo literario, por ello las formas clásicas suelen ser exitosas pues a la poesía le van muy bien las reglas, tanto las fonéticas como las ortográficas. En cuanto a los poetas, en mi caso me dio por escribir poesías, aprovechando entre tiempos del trabajo incluso, al viento de la inspiración que es ese tiempo que de pronto nos lleva a escribir de algo como una necesidad de ese algo, pero una buena prosa, como aquella de Cela de sus primeros años, o la de Azorín suele dar unos frutos sabrosos y en nada tiene que envidiar a la poesía como deleite del alma.
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Monasterio de San Jerónimo de Granada, fundado por los Reyes Católicos
Cuando contemplo el monasterio de San Jerónimo estoy en mi Granada de verdad, frente al Perpetuo Socorro de los redentoristas y muy cerca de San Juan de Dios y del economato militar entonces. Sobre todo cuando estoy dentro de esta magnífica iglesia donde no caben más perfecciones juntas del Renacimiento español, gloria de la piedra y de la pintura , exégesis de la Cultura con mayúsculas, ya solo me falta un Ave Verum de Mozart para juntar el espíritu a la raíz humana, lo más cerca de Dios posible. Granada me llevó de su mano por la riqueza absoluta, la inteligencia, el trabajo y el arte y no solo a mí, a todos los granadinos. Mi alma está aquí en plenitud, me identifico con ese misterio que trasciende del mundo castellano y que tan bien se lleva con el árabe de manera que son primos o algo así. También los árabes dedicaron su Alhambra a Dios, y se nota, se esforzaron por llegar a lo más alto.
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Los Maristas hicieron una coral, cantamos acompañados de músicos profesionales, por una vez y sin que sirva de precedente, en la Iglesia entonces cerrada al culto de San Jerónimo, también a capella en Radio Granada y en el antiguo Teatro Cervantes frente a la plaza de Mariana Pineda.( Por cierto soy tan mayor que he conocido incluso el Teatro Gran Capitán, ya cine, que estaba detrás la antigua Casa de Correos, la de los leones, en el lugar que ahora ocupa la escultura de Colón y la Reina Isabel de Mariano Benlliure, en Reyes Católicos.
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©José María Torres Morenilla
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Todas los dibujos son de José María Torres Morenilla