Rías Bajas

 

Azuis, azuis

 

 

 

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De los azules brumosos

 

de

 

José María Torres Morenilla

 

 

 

De súpeto,

la brisa
a faise poderoso vento.

 

 

Rías Bajas

 

 

 

I

Tarde, la tarde aquella

Que me llamó mi morena

Abriéndome con sus labios

Entre aromas de los mares

Sus saudades y sus fiestas.

 

Mañana, la que anunciaste,

Campana de bruma y luz,

Desde la noche ligera,

Regada de lluvia suave

Teñida noche de azul.

 

Que me llame con el sueño

Desde el bosque intransitado,

Que me lleve con sus dioses

Por sus caminos pensados,

Que me enseñe su hermosura

Y se quite el suave tul

De su boca enamorada

Y me bese con sus labios,

Que están mojados de azul.

 

 

 

 II

Trae la mar cuerpo de acero,

El aire

Abaja su canto y dice

No despiertes la mar si calla,

Mejor será si lo sabes.

 

 

 

 III

 Todos sus caminos recovecos son,

Que a todas partes van y en ninguna parte quedan.

No os perdáis en sus bosques si os parecen bonancibles,

Ay de aquel que los sabe de antemano,

Extraviado quedará entre helechos predecibles.

 

Aquí el Sol sale y desale según su antojo,

A los oscuros conjuros en el granito tallados.

Todo se ha esquinado:

Los montes,

El mar,

Los caminos

En la rápida cruz de un sortilegio

De la pequeña anciana de ojos bondadosos.

Todo son cruces y hasta el miedo

Que en otros sitios con terror espanta

Aquí es familiar, sereno, callo.

 

En la tarde, bajo las rápidas nubes

Que el denso azul del cielo dejan,

Bocabajo queda la ciencia de los hombres;

Y el airecillo bondadoso

Repentinamente viento es

Que a todo cuanto encuentra arrastra

Y lo posa a su placer.

 

Todos sus caminos nos llevan a perdernos,

Mientras la mar serena, abajo, plateada,

Silbase una antigua canción,

Haciéndose la despistada.

 

 

 

IV

 Qué bella es tu canción

Entre tus faldas tibias y suaves,

Mujer hermosa de las más hermosas.

 

Qué bellos tus ojos verdes

Y qué dulce el olor enardecido

En las estancias de tu hogar humano.

 

Por ti se pasea el recreo,

Va de tu mano,

Entre tus calles que son bosques regalados,

Entre tus bosques que son calles de tu campo.

 

Mientras la mar plateada sigue cantando,

Tu creación se recrea,

Y en tus sutiles manos entrelazan

Las elegantes arboledas

Que a la tierra la llenan

De tu aroma virginal enamorado.

 

 

 

V

Con el agua baja mi pena,

Con el agua.

Aunque la escuches más clara

No la separas,

Que mi pena es la pena de tu agua.

 

 

 

 VI

 Con tanto amor planté un jardín

Que al Sol gallego he puesto a su cuidado,

Sol delicado que, más que ardiente, es sutil.

 

 

 

 VII

No penséis que todo es paz en esta tierra,

Tampoco llaméis del todo paz si es gallega.

Aquí nadie se ríe a carcajadas

Pero reírse ríen todos de todo, a puñadas:

Se ríe el tiempo en el cielo,

Su mar tranquila, al pronto, alborotada,

Las gallinas afanosas por la lluvia mojadas

Los grandes crustáceos de velludas patas,

Los árboles, los ríos, y hasta la muerte

La muerte ríe silenciosamente entre humedades y calmas...

 

 

 

 VIII

 Cuando queráis conocer una tierra

Daos su pan.

El pan es la medida de los cielos:

Cuerpo de Cristo, manjar primero;

Y después de Cristo, el pan gallego.

 

 

 

 IX

 Pasando a Galicia

Se traspasa el misterio.

A los misterios hay quien los entiende

Como cosas antiguas que se conocen nuevas

Pero, en el fondo son

Meramente recuerdos,

Recuerdos que se apagaron

En los árboles del tiempo

Y como yedras oscuras

Ascienden sus aromas quedos

De cosas muy presentidas

Entre querencias y miedos.

 

 

 

 X

 Con qué pacífica sorna

Discurren los ríos serenos,

Mientras las hortensias galanas

Abren mañanas de ensueño,

A la vera de un camino,

Por sinuoso, gallego.

 

 

 

 XI

Aquí es palpable

Que la recta es un deseo

Imaginado del hombre,

Que si en este Universo

hay una recta posible

Ésta se da, con rodeos.

 

Cada cosa que encontremos

Estará cerrada en un cerco

De amores e intimidades,

De suavidades y recuerdos.

 

 

 

 XII

De rojo y negro,

Qué guapeza de tus hijos,

Que por el camino vienen,

Muy de gallegos vestidos,

Con sones de gaitas tenues.

 

Qué dentro de mí los siento,

Qué de repente,

Las lágrimas se me sueltan,

Como ternuras gallegas

Tristes y alegres.

 

 

Cangas de Morrazo, verano de 1987

José Mª Torres Morenilla

 

***


azuis azuis

(2018-19)

 

 

Que felices os camareiros veñen
¡Con tantas nenas!
tocar as gaitas suaves
as pandeiras, o tamboril,
os charrascos as tarrañolas,
que doce o mar de aquí,
dos azuis azuis,
os campos e os consellos,
Bailando un co outro,
agrupados en cortesías,
conchabados, tan bos,
cos seus vestidos de festa,
pellizcos no aire
e voltas de
alegría.
 

 

Qué alegres vienen los mozos

¡ con tantas mozas!

tocando las suaves gaitas

los panderos, el tamboril,

los charrascos y tarrañolas,

qué dulce el mar desde aquí,

de los azules brumosos,

los campos y los concejos,

danzándose entre sí,

agrupados en los cortejos,

conchabados, como buenos,

con sus vestidos de fiesta,

pellizquitos al aire

y giros de terciopelo.

 

 

O poema do mar

 

Sabrosiña, dame un mote,
incluso unha palabra;
Non por mor da ribeira
a miña alma vai e perdín
dicíndolle que rebote
o que me gustaría de ti;
que son recatada e culta
e as rimas non desaparecen,
os meus ollos son dous outeiros
de pureza dos vitrales,
a alma como as pombas
sitúase nos outeiros
e aterra nos carballos;
Non che dou o meu corazón
Non o cambia para as túas rimas
que baixo un rubicon
feita de cortinas negras
Atópome na miña pureza
é morna a miña voz
Eu son esa princesa
tan puro, branco e etéreo
quen suspira se está durmindo
e en amores non dá vida,
nin en cancións nin en pausas
que eu son a palabra pura,
Galego e afeitos
estar só e acompañado
do mar dunha gran bravura .

 

El poema de mar

 

Sabrosiña, dame un mote,

una palabra siquiera;

ay no que por la ribera

se va mi alma y perdiera

diciéndote al rebote

lo que de ti yo quisiera;

que soy recatada y culta

y no se me van las rimas,

mis ojos son dos colinas

de pureza de vidrieras,

el alma como las palomas

se alza sobre las lomas

y aterriza en las encinas;

no te doy mi corazón

ni lo cambio por tus rimas

que bajo un rubicón

hecho de negras cortinas

me acuesto sobre mi pureza

y aunque mi voz es tibieza

yo soy aquella princesa

tan pura, blanca y etérea

que suspira si dormida

y en amores no da vida,

ni en cantares ni en roturas

que soy la palabra pura,

gallega y acostumbrada

a estar sola y acompañada

de un mar de grande bravura.

 

 

La silla

 

A cadeira rachaba no lume brumoso,

un aire escuro andou tenra pola beira,

o silencio branco flutuaba entre os carbóns vermellos,

só eu estaba escuro, pero valía a pena, no lume iluminado,

a súa vida era boa e deixoume a súa cadeira,

onde pola tarde solía borrar a miña melancolía,

A amable muller xa non canta as súas rimas

*


La silla agrietada en el fuego brumoso,

un aire oscuro paseaba turbio por la orilla,

flotaba el silencio blanco entre los rojos carbones,

solamente yo estaba oscuro, pero valía la pena, en el fuego iluminado,

su vida era buena y me dejó una silla,

donde a la tarde solía borrar mi melancolía,

la anciana bondadosa ya no me canta sus rimas.
 

 

Olvido

 

Oh moza esquecida cal é o meu esquecemento
Oh, a túa fermosa mirada
que nas montañas perdín,
deixou unha neve
o campo nevado
polos flocos do frío,
Oh, que frío é a súa mirada
ser puro e branco,
deixoume no seu esquecemento
todo o que era bonito
como a neve caeu,
sobre a miña doresta dor me abrigasó frío,
oh moza esquecida
o de min é o seu esquecemento.

 

Oh, mi niña olvidadiza que es mi olvido,

Oh, tu hermosa mirada en las montañas que perdí,

la nieve dejó un campo nevado de fríos copos,

Oh, qué fría es su apariencia pura y blanca,

me dejó su olvido lo que era tan bonito,

como la nieve que cayó,

sobre mi amorcito me calentó,

oh niña mía, en mi olvido

 

 

Las gaviotas

 

As gaivotas van ao mar por mar
Cos seus voos suaves e as súas amplas ás.
As miñas memorias pasaron polos profundos mares.
Esquecendo soños e distancias distantes.
Todo o mundo volve á vella nostalxia,
Nos mares ocultos detrás da néboa
E as nubes que pasan sobre mares desérticos.

 

Las gaviotas se van al mar por el mar
Con sus suaves vuelos y sus alas tan anchas.
Mis recuerdos pasaron por los mares profundos.
Olvidando los sueños y lejanas distancias.
Todos vuelven ahítos con la vieja nostalgia,
En los mares escondidos detrás de la niebla
Y las nubes que pasan sobre mares vacíos.

 

 

A miña terra

 

Oh, a miña terra sangrante, sobre os verde calvas,
as dunas que saíron para saudarnos
Oh, os doces bancos profundos
onde os ríos usaban o seu elemento inclinado
e pola tarde, entre fumes, ruborizáronse,
non hai fragrâncias de poemas rotos
nin o aire, polos bancos, ascende retraído,
xa a hedra escolle unha cama ácida
e nas sombras de despedida a vida me despide
.

 

Oh mi tierra sangrante, sobre las calvas verdes,

las dunas que salían a saludarnos,

oh las dulces riberas profundas

donde los ríos llevaban inclementes su elemento

y a la tarde, entre humos, se despedían arreboles,

ya no quedan fragancias de quebrados poemas

ni el aire, por las riberas, asciende retraído,

ya la yedra escupe un lecho ácido

y en despedidas sombras la vida me despide.

 

 

Pechos de mar azul

 

Traga-me o seu corpo de peito azulado
o mar, que con abundancia, nunca é tranquilo,
tráenme a despedida que me deixou desanimad
o
esa nostalxia inqueda que salpica sobre os bancos,
hai algo que rompe dentro de nós
e nos inclina no vento e nas palabras que pon,
seguramente a vida é tranquila,
seguramente o mar nunca sabe explicalo.

 

Tráeme tu pecho de pechos de mar azul

que, con abundancia, nunca está tranquilo,

tráeme la despedida que me dejó desanimado,

la nostalgia inquieta que salpica en las orillas,

no sé explicarlo, hay algo que se rompe dentro,

se inclina con el viento y nos entra por la nariz,

las palabras que él pone,

seguramente la vida es más pacífica que tú,

seguramente el mar nunca sabe explicarlo.

 

 

A vida mal é ás veces cruel


Ás veces a tenrura é un desexo imposible
porque a rocha non oe nin a esperanza é muller,
entón polos broncos brazos da miña terra
espiras de fume escapan que me fan chorar,
as bágoas mollan do mar interior,
o mar dos desexos antes de ser os soños,

soño que mañá non será como hoxe.
pero o
otocino dilúese nas brisas.

La vida mala es a veces cruel

 

A veces la ternura es un deseo imposible

porque la roca no oye ni la esperanza es mujer,

luego, por los brazos broncos de mi tierra

espirales de humo escapan y me hacen llorar,

las lágrimas se humedecen en el mar interior,

el mar de los deseos, antes de ser mis sueños,

sueño que el mañana no será como el hoy,

pero el otocino se diluye en las brisas.

 

 

As dúas serpes

Un noutro nun
se enredan como columna solomónica
con racimos de uvas douradas,
palabra contra palabra ascenden
en busca de música alta e profunda,
as súas escamas douradas brillan co sol,
cores iridiscentes son os seus vestidos,
pero o seu ollar é o máis temible,
cada palabra ten un veleno fatal.
 

Como a pel de serpe
as pedras dos bordos compoñen
un solo ácido.

 

Las dos serpientes

 

Una en otra otra en una

se enredan como columna salomónica

con racimos de doradas uvas,

palabra contra palabra ascienden

en busca de la alta y profunda música,

sus escamas doradas brillan con el sol,

los colores iridiscentes son sus vestidos,

pero es su mirada lo más temible,

cada palabra tiene un veneno fatal;

 

como piel de serpiente

las piedras de la orilla conforman

un suelo ácido.

 

Madrid, 30 de Abril de 2019

 

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Ó TORRES MORENILLA-Nov.2000

email: morenilla45@gmail.com

 

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