Oh, mujeres !

 

 

SONETOS  AMOROSOS

(2016)

 

 

 

de

 

 

JOSÉ MARÍA TORRES MORENILLA

 

 

Tarde, la que llamó mi morena

abriéndome con sus labios

entre aromas de los mares

sus saudades y sus bregas.

(José María, Rías Bajas)

 

 

Amar es empezar, poemilla alocado

 

Por delante y por detrás

está mi amor contigo

me siento empedernido

y no lo aguanto más,

mírame que al mirar

me tienes sostenido

tu amor me hace estar vivo,

te quiero más y más,

me haces enloquecer

en un momento hermoso

me sale un coloso

que solo quiere amar,

te quiero, amada mía,

que fácil en ti sería

gozar y más gozar,

dame tu boca y besa

tienes mi alma presa

por ti me acabaría

y amar no es terminar.

 

 

 

SONETOS

 

 

Una rosa en una mujer morena

Una rosa en tu pecho, muero al verla,

una esencia de ti tan perfumada,

una palabra muda y otra atada

un suspiro atrapado por comerla,

 

déjame ver tu rosa como perla

que orle en mi capullo acostumbrada

a ser mi rosa de amor de amor prendada

en tu carne morena y quererla.

 

Eres fragante rosa en suave nido,

de armónicas palabras, aligerada,

rubor de noche y cálido latido.

 

En tu locura hermosa bien guardada

está mi obra que a tu belleza he unido,

por ser tú mi ser, mi mundo y mi alegría cantada.

 

 

ClaudiaCardinale

Frugal la dicha si la dicha cambia

Soneto corto

Cortito me hizo Dios de un solo trazo,

ni piernas ni cuerpo dio para mi abrigo,

termino antes que empiezo y no prosigo,

primero llego al suelo de un batacazo.

 

Tan corto me hizo Dios que, es lo que digo,

¿ no pudo hacerme entero y no un pedazo

y aún esto es grande, mejor digo retazo,

pues corto soy cuando empiezo y no sigo?

 

¡ Cómo crecen las gentes a mi lado!

aún las mire de frente soy más bajito,

 no les llego al cogote ni aún empinado.

 

Y en cuanto a las doncellas, no soy chiquito

 de abajo, presumo de enamorado

pues corto soy de talla no de palmito.

 

 

El poema amoroso

Poema es el amor y es este fuego

que me consume en ti y en ti me aloja,

un río profundo donde a mi alma arroja

y en contra de razón me deja luego.

 

Llamarada esencial, rosa que entrego

y en su virtud hermosa se deshoja,

si estará bien amar cuanto recoja

lo mucho que perdió su dulce riego.

 

Así es el amor y así mis versos

que escapan en su partida como en grupo,

codiciosos por completar el cupo,

 

mas que llegando a amor, los cuerpos tersos,

encojen pronto cuanto no se supo

decir con bien de lo que están inmersos.

 

 

El amante arrepentido

Solía soler y por soler yo suelo

creer por mío a quien amado quiero,

mas solo fue creer y en ello muero,

sin nada en qué creer, tirado al suelo.

 

Amor me puso ante los ojos un velo

hecho de gruesa nube aunque ligero

y así no ví y lo que vi refiero

que fue mentirme todo en mi consuelo.

 

Qué ciego estuve, soñador, quejoso,

tan joven y bello y tierno con mi amada

desperdicié mi alma abundoso

 

y qué error el mío al repetir llamada,

pues nada regaló al amoroso

aquella que de mí no quiso nada.

 

 

A los que de amor hablan sin saber

Por qué escribe amor quien nunca fue

ni amante, ni amoroso, ni fue amado,

quien dijo que mi amor era pecado,

y puso nombre a lo que nunca ve.

 

Amor es amar y amar es fe,

creer en lo que ha sido y no ha llegado,

pasar a más sin haber empezado,

no recelar ni preguntar por qué.

 

Yo tuve un amor lejanamente,

más allá de mí vivía, entre sus cosas,

 llegaban sus noticias diariamente,

mi ilusión las acogía como rosas

que mi amor llenaban solamente,

y hasta el aire engordaba con sus glosas.

 

 

El amante arrepentido

Si digo que te necesito, no lo creas,

es porque sin ti ahora ya ni vivo,

me olvidé de vivir amándote y escribo

sin saber ni escribir por que me leas.

 

No sabes tú quién eres y aunque veas

que parezco exagerar de amor obsesivo,

para mí eres tan importante que no concibo

más que vivir contigo, seas como seas.

 

Vuelve a mí que el aire se me espesa,

 la vista se me nubla y el alma aprieta

un dolor insoportable que me apresa.

 

Yo te pido perdón y no es mi treta,

me duele haberte amado con mala cabeza,

aunque no lo merezca, perdona al poeta.

 

 

Soneto del arrepentimiento

Me pesa haberte dicho eso y eso,

el alma me acongoja y hoy lo siento,

mejor hubiera callado, más si miento

y todo lo que te dije me hace preso.

 

Cuanto eres razón, mujer, es embeleso,

el alma entrego y a esta vida cuento,

no desgrano palabras, que las lleve el viento,

  repito mil veces mi dicha es tu beso.

 

Por eso, hoy, lejano y tan sembrado,

herido ayer por tus palabras airadas,

comprendo que hice mal y fui alocado

y desde hoy, eterno el ay de mis cantadas,

te mando este loor a ti sacado

  en contra de mis palabras atolondradas.

 

 

Otra vez a mi airada enemiga

Me gusta que me gustes y no me gustas,

seas mi enemiga al fin idolatrada,

cambies mi mundo azul por tu mirada,

estés y no me estés si me disgustas.

 

Mis palabras arrecian con mil fustas

dardos de amor herido para mi amada,

enemiga del alma, tan mal llevada

en la esquina feroz con que me asustas.

 

Querida, tu tiempo ha sido y no lo sabes,

crees que perdieron los tuyos por un mal juego,

como siempre creyó el que apagó su fuego;

para que amor me supla y no te acabes

haz conmigo un regalo por este asunto

y únete al amor mío, punto por punto.

 

 

La bolita del mundo

Mi amor me llama y yo me voy corrido

de prisa y sin parar toco en su puerta,

el alma para mi amor siempre está alerta,

llámame más a menudo es lo que pido.

 

Por un mundo un amor y de seguido

otro mundo mejor que me despierta,

abre su puerta al mío y estando abierta

entrará mi alegría de consentido.

 

Quiérame tu finura y así tocado

lléname de besos tuyos y tu cariño

mímame que con tus mimos voy entregado.

 

En tus abrazos juego como un niño,

beso en tus pezones embelesado,

me como tu alma toda y me encariño.

 

 

Las miradas del amor

No mires más la mar que atolondrada

como marimba suena en cruel cangrejo,

ni el sol que da, del hombre el pellejo

de soleado ligón, enamorada.

 

No mires la virtud cuando es prestada,

ni la verdad serena, ni el gracejo

mira más la soledad y el buen consejo

en tiempos de una vida mal llevada.

 

Si por mirar me miras dulcemente

piensa que otras veces enamorado

a ti miré sin ocultar mi mente.

 

Que te dije también atormentado

mírame mejor tú, más bellamente,

que a mí me das la vida si soy mirado.

 

 

Mi vida se fue corrida

Vivir, desperdiciar, coger, tirar,

a primeras horas del día ya estoy tirando,

tirando de un amor, desperdiciando,

pues antes que llenar fue mi vaciar.

 

Tirar mi tiempo con gentes al mirar

cosas que no me van ni son estando,

dar más de mí de lo que me fueron dando

y a quienes más les di nunca esperar.

 

Cuando la tarde, en medio, tan hermosa

a pasear invita yo me mudo

y pienso más que en mí en otra cosa.

 

Nada guardo de mí y en lo que ayudo

se va mi alma salida y quejumbrosa

por no dejar en mí lo que de mí pudo.

 

 

Si tú me miras

¿ Qué es amor si no un gusto que salido

va en busca de amor en otra cosa

y llenado de amor como una rosa

el capullo regurgita de corrido?

 

¿ Y qué es amor si mojado no ha fluido

hacia el hondo trabazón con que se roza

y empujando sin razón como la broza

da su fuego al instante convenido?

 

Soy amor pues me gozo con amarte

y con sufrir tus devaneos y mentiras

y más gozo de amor al rodearte

y cuanto más me doy y tú te giras

voime del todo atado al abrazarte

para acabar muriendo si me miras.

 

 

Anclado por amor

 En la fuente tan blanca donde el agua para

y no cesa de manar y de saltar corriendo

vide lo más bello de ti a mí viniendo,

los ojos más hermosos en una cara.

 

Bullí de amor y el alma me animara

saliéndose como de mí y a ti huyendo

la alegría incontenible de mi amor trayendo

y en la fuente de mármol borboteara.

 

Mírenme esos ojos tan divinos

que no son de mujer sino del cielo

y no por un tiempo corto, en los destinos

del eterno fluir y el transparente velo

que el amor asalta y bulle por caminos

espumosos y alegres de su celo.

 

 

A una amada que me guiña

 Me haces ser otro, me llenas con tu vida,

me parece que vuelo sobre todas las cosas,

alas de oro me das, frescura de las rosas,

me haces ser alegre en seguida.

 

No te vayas de mí no hay más salida

que amarte y más amarte mariposas

vuelan en mi vientre estrepitosas,

solo con recordar a mi más querida.

 

Se fue mi barco por una mar salada

tan llena de esperanza y agitadora

y en medio de esa mar abrasadora

quemó mi barca su vela que fue alada

y surcó los frentes avasalladora,

teniéndote por mar y conquistada.

 

Sonetos, elegías y herejías

Bruma la bruma su hulla,

brama la leche caliente,

no hay dios que el alma consiente

lo que agarra con la puya,

 

brega el brego en la silente

luna en el risco que es suya,

luz que busca lo hiriente

en el cuerpo de la bulla.

 

Todo es dolor, espanto y agonía,

del lecho del amor escapó un pedo

tan sonoro y maloliente que heriría,

 

los sentidos del pudor, lo sacó el miedo,

que es sonoro anunciador de la osadía

y burlose el amor con su remedo.

 

 

Impromptu musical

Más me parece estar y aún lo siento,

bajo la luminosa esfera dorada y breve,

que me parezca ser  aunque se lleve

la música celestial mi sentimiento,

 

que aún con la dicha no venga más, viento,

que en la serena razón tan suave llueve

el bronco delirio del ser, que en aire mueve

la furia y sin razón, duro, incruento.

 

A ti te quiero, inolvidable el día,

en esta hora atroz, por ti en bandada

sube al cielo esta alegría mía

 

y en cuanto ser adoro y por ganada

tengo el alma perdida en esa melodía

que para mí escribiste, amor, y es gozada.

 

 

El delirio de la rosa

Delirio de la rosa por ser rosa,

del mar crepúsculo en la razón tan leve,

delirio del amor que poderoso lleve

a la locura de gozarla por hermosa.

 

Esta vida que pasa y apenas roza

el tiempo un instante amoroso, breve,

solo es momento de amor y suave mueve

la vida a la quietud fatal que eterno posa.

 

Mas siendo pronta y por común vivida

la siento mía en este mundo amable,

por ser mi rosa eterna y mi elegida.

 

En sus pétalos amorosos deseable

está fragante, exacta, en mí  la vida

que exhala su perfume inmensurable.

 

 

Mi mundo poético

Es aire y por vivir es mala suerte,

es sol y por quemar fuimos los dos

es vida y en acabada fue nuestro adiós

y es fruto de la verdad  no fue la muerte.

 

Es poder ser y para mí solo es quererte,

unir nuestra amistad y atar en pos

la vida que nos dio en nuestros yos

por ser y por no ser, solo con verte.

 

Amor, que en las entrañas me quemaste

y en mi fluir te fuiste en mi espera

eres dorada siembra, primavera.

 

Fuente de mis delicias en mi dejaste

un mundo mucho mejor de lo que era

y antes de que me amaras ya me olvidaste.

 

 

l

La mujer de mis sueños diurnos

En blancas sábanas el cuerpo desnudado,

soñando en poco y en lo mucho amado,

así es morena, su cuerpo acurrucado,

que espera mío su amor despertado.

 

¡ Despierta hermosa que al verte te hago mía!

a pleno día eres bella y la mejor poesía,

por la virtud de mostrarte me alzaría,

desnudo a todo a las claras del día.

 

Como el sueño en la mujer gozada

para el amante una mujer tan bella,

si además de querida es desnudada.

 

Así la quiero mía, como centella,

 enciéndeme al instante mi bien amada

¡ y por mi vida, que mi vivir es de ella!

 

 

Soneto libérrimo

Contra quienes me tildaron de misántropo,

 yo busco la amistad desde la cuna.

 Me gusta estar entre la gente,

 que el mundo se llene más y más,

me gusta que me den su amistad

y ser uno más entre mi gente.

 

Soy de todos y todos son mi mente,

mi soledad está llena de verdad

y el mundo será divino de verdad

si estoy con todos y todos son mi gente.

 

De nada vale lo oscuro y lo apartado,

lo retorcido, escaso y divergente,

me vale amar si por amar se siente

el alma de las vidas que han amado

y a mi me dejan de tanto amor colmado,

 pues ellos son mi verdad y son mi gente.

 

 

El amor goza de tu ausencia

Me calma el escribir y en un instante

yo gozo en ti y estoy enamorado

que es el amor mi más dulce bocado,

lugar donde yo escribo en lo distante.

 

Si espero por que espero y aún constante

digo cantarte amor, me has inspirado,

si no porque el silencio me ha encontrado

con más belleza para sentirme amante.

 

Como todas las estrellas me miraran

y mi noche hirieran de belleza ahítas

así mi voluntad ni movieran ni cambiaran,

 

que en todas las estrellas tan bonitas

estás tú y en mi vivir brillaran,

herido el corazón, las dichas infinitas.

 

 

Los abrazos

Cuando la tierra en mí me fue gozosa

y me sacó las fuerzas de la nada,

el vivir para mí fue una gozada

y la ancha tierra me dio mirada hermosa.

 

Oh juventud anclada poderosa

 belleza y razón uniste y por gustada

la razón de mi ser recién ganada

amor se hizo y regaló su rosa.

 

Como la tierra que el sol abraza fuertemente

y sutil y armónica encuentra enamorada

así mi amor de estreno bellamente

en cosas de amor y de amistad gozada

abrazó la verdad gustosamente

e hizo bien a la vida cuando abrazada.

 

 

El viejo limón

Un viejo limón dormía cachondo

colgado de un peral como un despojo,

el aceite que perdía, lechoso y flojo,

el aire contaminaba de rubio hediondo.

 

Asomado a las ramas de la arruga de lo hondo,

meneaba la fruición, con rigor y con arrojo,

sobre el pretil del huerto, arrugado y sin sonrojo,

el oro viejo dejaba mondo y lirondo.

 

Limoncillo de los sastres en la tela estirado

dibuja sobre las rayas proyecto muy delicado,

costurones que se cruzan sobre hilachos que abortan,

 

las sisas y las manguitas que las tijerotas cortan,

el hombre, tal proyectado, viejo limón,

ve que ha pasado su tiempo de un tirón.

 

 

La vida airosa

Los árboles se animan y juntos suenan

un aire primordial con sol y cielo

inunda primoroso sobre el suelo

y hace ligero el modo que lo llenan.

 

La vida en ese instante desmelenan

y pone pies en alas y en paralelo

alcanzan la alegría y gran consuelo,

  todos cantan alegres y se consuenan.

 

Como los árboles en días gloriosos

así camina amor entre las gentes

viene de mundos otros y venturosos.

 

Está dentro del aire y en las mentes,

a todos nos hace vivir y ser dichosos,

pues que la vida ama a sus vivientes.

 

 

¡ Viva la vida!

Viva la vida que alegre se nos llena

y ardiente corre como virtud del alma,

su sed de amor, sus ansias, contra calma,

y generosa cumple con alegría sin pena.

 

Vivan las gentes en armonía tan buena

que por vivas nos viven, su canto ensalma

nuestro cuerpo exaltado que el amor empalma

de la vida a la vida, donde el mundo ordena.

 

Vivir es plenitud, lo más importante

estar vivos del todo en alegría

contar por sueños el alma tan constante.

 

Que no por simples ni amantes de poesía

los vividores alegres en lo pensante

saben sacar partido del día a día.

 

 

Las estrellas

Oh cielos que en las estrellas tenéis parada

y con estrellas fijos movéis su vuelo,

exactas en definición, conjuntas, velo

que brilla en la noche con luz contada.

 

Si acoge la grandeza enseñada

más hace vivir los sueños bajo el cielo,

la precisión es causa y su revuelo

de tanta luz es danza musitada.

 

Constelaciones, coros y luceros

 apuntan débiles su realidad tan fuerte,

el alto vivir de mundos verdaderos.

 

Veloces, temibles, sobre la muerte,

el eterno virar de mundos perecederos

y la eterna belleza que parece inerte.

 

 

A la morcilla colgada en árbol

Esa finura alzada en el árbol colgada,

tan negra, oscura, gusana sometida,

esa altivez malsana y atrevida

en el huerto que adorna ilusionada.

 

Sangre y comida es más que gozada,

por un guarro gritón que dio su vida

en una fría mañana y removida

del lebrillón salió por ser asada.

 

Bien sonante canción de especias suena

en las notas y escalas del gusto fino

oh morcilla sutil, untuosa, buena,

 

tu cebolla, piñón y hasta el comino,

da la cumbre guanorra, y entrando llena

en la boca deshaces, oh flor, tu buen cochino.

 

 

Un soneto de amor de mala muerte

Una amada me ama y otra me espera

una tercera lejos aún me advierte

una cuarta más próxima me divierte

y la quinta esperó y hoy desespera.

 

Si la sexta me amó no lo advirtiera,

cuando octava cantó que el cielo es verte,

la novena rezó para perderte

y la décima escribió que me muriera.

 

A la séptima olvidé en las que amaron,

de la undécima huí antes por lela,

 de la doce a la trece fue mala suerte,

 

y una última de locos completaron

las catorce casillas de quiniela

de un soneto de amor de mala muerte.

 

 

Morir crucificado

Siempre habrá mujer venida de muy lejos,

una cadera, un muslo desvestido,

el amor oscuro y el atrevido,

y una caricia al menos en los mollejos.

 

Habrá el amor y yo tiraré los tejos

a mi rubia y a mi morena, pervertido,

me liará el amor y yo consentido

tendré con ellas buenos minutejos.

 

Soy amante y fiel, niño del pozo,

del hondo, granadino, huido y listo,

que gusto de mujer más que la gozo.

 

Por un azar del tiempo, en lo imprevisto,

heme cantado a veces mas solo rozo

lo que es morir del todo, como un cristo.

 

 

La graciosa doncella amorosa

Un monumento de amor entre tus piernas

una canción que canturreé inconsciente

un quererte más, un beso ardiente

que descubrió en mí cosas muy tiernas.

 

Una palabra al fin que me hace eternas

las dulzuras de un amor hecho valiente,

un ser de ti, la voz que a mí presiente

el universo hermoso que gobiernas.

 

Tan bella, tan redonda, boquita dada,

en plenitud desnuda viste el agrado,

tomada por su ser y en bien donada.

 

Grácil y blanca de su amor ganado

en cuyas sábanas celestes por mí fue amada

la que es virtud de gracia y bien amado.

 

 

La música

Tiene la música ese segundo extremo

que lleno de inspiración vivifica dentro

ese baile interior ese encuentro

de lo divino y humano en bien supremo.

 

Amiga divina del pensamiento

fluye interior cual alma del sentido,

acompaña a vivir y en cuanto ha sido

 otro mundo mejor deja incruento.

 

Ritmo, sangre, sudor, canto y, ganada,

es humana razón puesta en camino,

alboroto y tensión alma encontrada.

 

Universal por ser de todos su sino

por diosa resplandece sublimizada

en un mundo al que ama, en su destino.

 

 

El enamorado madrugador

Necesito ponerte y que me pongas,

corra por mí el agua el arroyuelo,

alce mi prima el ojo de su abuelo

y métase mi prima en las mondongas.

 

Necesito abrirte y que me abras,

abras por mí tu dicha y la disfrute.

goce de ti en lo que más te chute

y en mi campo ares lo que en tu campo labras.

 

Te necesito amor, estoy contigo,

a tu lado encorajino y tiemblo al verte,

daría mi vida solo por tenerte,

 

quiéreme más a mí, como te digo,

los dos gozamos más y yo al beberte,

entre mis brazos, comiéndote el higo.

 

 

A una descarriada

Una plaza cuesta arriba y con trabajo

que la subo y la subo y cuando acabo,

me corro a contracorriente y con el rabo

del revés puesto y lo de arriba abajo.

 

Así mi vida  y mi querer me atrajo

una patria de desdichas que hoy recabo

una gloria de poetas por el nabo

torcido el rumbo sin tomar atajo.

 

Te quiero como mía y como suya

comparto el modo en que querer nos une,

la gloria por deber es solo tuya.

 

Si en la caricia con el logro ayune

será mi lomo quien mantenga puya,

pues tú eres cierta y como amada impune.

 

 

La calle de Elvira

La plaza juega redonda en mis juegos,

tan quieta y limpia su luz me mira llana

 me da sostén de vida y así me gana

para quemar lo mío entre mis fuegos.

 

Vienen como de ayer viejos los riegos

de voces comos cristales de su campana,

suenan a su silencio por la mañana,

traen mi abrazo de juerga y mis apegos.

 

Oh placita de luz, ruidito hermoso,

que en redondo a mi vida prestas tu suelo,

mírame que al mirarme me mira el cielo,

 

en mi recodo oscuro cuánto te gozo,

toco tu mar desnudo bajo tu velo,

cuerpo redondo y mío mi gran consuelo.

 

 

El amor nace de cualquier cosa

Decían aquellos que vivían si vivos

 era un poner sobre la mar las olas,

que estar vivos siempre lo fue a solas

más que compartir paisajes redivivos.

 

Los pobres se consolaban sin más motivos

que vaciar sus almas llenas de cabriolas

de luces vacuas y soledad en manolas

por un amor tan falto de objetivos.

 

Mas hete aquí que el alma se despierta

y donde había dolor creció el olvido

y luego más que amor hubo reyerta,

que siendo el uno en dos y el dos un nido

crecioles alma tenida antes por muerta

y revivieron nuevos un pecho renacido.

 

 

Tan cerca estoy de ti que oigo tu aliento

Tan cerca estoy de ti que oigo tu aliento

me respira el aire que me dejas

dentro de mí llegas a mis quejas,

  amada eres mi confín y mi alimento.

 

Oigo tu sueño y en tu sueño siento

que voy por tu paisaje y me alejas

a tu mundo interior donde me enrejas

en una cárcel amorosa al momento.

 

El amor me llegó al pronto impresionante

tan grande fue que lo di por in creído

me hizo estar más fuera de mí que amante.

 

Ahora preso de amor y a amor unido

no quiero libertad y delirante

todo cuanto creí de ella en mí he creído.

 

 

Camino del Darro

Me voy por un camino y de ti huyo,

hacia la nada barroca donde Granada nace,

detrás de las murallas rojas del paisaje,

como andando para mí desde lo tuyo,

 

me enfadó tu manera de mirarme

de decirme mentiras y en mi apuro

opté por andar y andar, sin ir seguro

a una meta buscada, con tu aire.

 

Y subí por ese mar profundo y blanco

de olas gigantescas de la nieve

y su hilillo de río que a pasitos viene

 

llenando el aire tan gentil, tan manso,

de la misteriosa Granada que nos tiene

con sus muros, sus huertas y sus barrancos.

 

 

La novia del escritor

Solía escribir cuando aprendí a reír,

riéndome hasta de mí con risotadas,

pasando de las tristes a las saladas,

subiéndote las faldas hasta morir.

 

Amar es ejercicio del vivir,

de juntar letras y juntar pernadas,

de abrir horizontes y cubrir amadas

y más que llorar reír y sonreír.

 

Te quiero alegre, gozosa, a mi lado

riéndome las gracias, venturosa,

te quiero a ti y no quiero otra cosa.

 

Cuando conmigo estés y sea un pesado,

concédeme el brillo de tu brocado

y yo beba tu aliento de joven rosa.

 

 

Canto a lo natural de la naturaleza

Gozo tu mundo de cristal y llano

con la dureza de la roca encuentro

 el aire ligerillo donde me adentro

lo escueto del mundo y así yo gano.

 

Veo tu luz y con tu luz yo mano

un reguero de versos que por dentro

se hacen canto y enredan en mi centro,

 fecundado el amor que fue desgano.

 

Me vence naturaleza en tal manera

que de ella soy total y enteramente

por ser quien soy y no el que no quiera.

 

Elemental raíz que en la gran mente

salió al mundo y al mundo hizo que fuera

lo que es la gran verdad en toda gente.

 

 

A mi rosa de Otoño

La vida me da fragancia y como besa,

hecha de una vez, en toda mi alma siento

que vivo solo de mí y no me miento

pues amo la vida toda que me interesa.

 

Tan bella es como flor, jugosa fresa

abre su boca a mí y el pensamiento

qué deliciosos besos qué sufrimiento

no besarla después si amor no cesa.

,

Esmeradas sus ropas y sus vestidos

la luz que acoge y que devuelve rosa,

los pétalos que embargan precavidos,

 

Fue pensarla tan bien, es tan hermosa,

sutil en sus maneras y coloridos,

que con solo mirarla mi alma goza.

 

 

La mujer

Qué mágica la mujer y esplendorosa

cuando aparece al pronto y nos arroba,

nos deja el alma rota y la mirada boba

asombrados de tanta belleza la que goza.

 

Qué lindos sus contornos y lo que posa

recogidito en su lecho de caoba,

roja del todo, que en suave seda soba

guardando su virtud pecaminosa.

 

Me aturullo, me empalmo, me encamino

sin saber si me subo o me bajo,

me hago un lío tremendo y supino.

 

Quiero estar, quiero ser, quiero el trabajo

de gozarla y quererla y como el vino

cuanto más bebo de ella más me viajo.

 

 

Otro verso a la mujer que uno es poco

Menos mal que hubo mujer en mi vida,

que me sentí a gusto entre sus brazos

me abrió mi vena que venía hecha pedazos

y la canté con toda mi alma enseguida.

 

Si yo no hubiera errado por perdida

cuanta ilusión fue tenerme en sus abrazos,

de mi vida solo quedaran los retazos

pues fue amor de ella su bienvenida.

 

La encontré, la gocé, enamorado

en esta vida al fin tuve contento

me dio la vida y dejé lo atormentado,

 

abriome el paraíso tal me lo cuento

en este verso que brota alborotado

pues solo con pensarla qué bien me siento.

 

 

La fuente

Brota agua gozosa que das la vida

y dentro de ti la vida bulle mil mundos,

das a mi sed de amor sueños profundos,

y confortas mi alma en ti bebida.

 

Si celestial vagáis como salida

y fecundáis alegres soles rotundos

sonoramente calláis cantos fecundos

en tus cristales líquidos que estáis vestida.

 

Una fuente del gozo sacó mi agua,

luna de crisantemo, hojas de plata,

con los oscuros pasos el fuego fragua.

 

Dame tu agua de amor que si amor cata

una fuente tan dulce de tu enagua,

para beberte el sueño mi muerte mata.

 

 

El amor es lo menos seguro

Una sola me basta y dos me apuran,

diverge lo que converge en cosa cierta,

una puerta se abre y otra está abierta,

en apuradas sombras las sombras duran.

 

Que en amor y en la guerra se supuran

los fluidos lechosos de reyerta

y salen a luz lo que guardó cubierta

en chorros luminosos que suturan.

 

Dolido estoy de amor, en guerra huido

por los campos desiertos derrotado,

he querido mucho más que me han querido.

 

Por esto y aunque tenga gran cuidado

por doloroso tengo amar y prevenido

ya no amo del todo ni entregado.

 

 

Aleluya del amor

Sabes que así me sabes a mil delicias

que me entusiasmo y gozo solo con verte,

 aunque me sobre amor quiero comerte

pues no me sacio de ti y tus caricias.

 

No se acaben del todo tus injusticias

los reproches y locuras pues por quererte

esclavo soy de mi diosa, para dolerte

llevo la flor espinosa de mis albricias.

 

Aleluya de amor, flores que siento

que me hacen feliz y como henchido,

salud de mi alma y mi sentimiento.

 

Manantial de la vida y mi alimento,

así goce contigo como he querido

muriéndome del todo, de amor herido.

 

 

¡ Cuidado con las faltas de ortografía!

Soneto me hace amor y me lo envía

envuelto en celofán y papel de plata,

me escribe, con faltas de ortografía,

que a un soneto la falta no lo mata.

 

Desde lejos espera que su lata

haga en mí lo que no hizo su hidalguía

y devuelva a la torpe perorata

un soneto de verdad y de poesía.

 

No me escribas pomposo y lastimero

ni me llores con sonetos lacrimosos,

ríete conmigo de los osos

y entra en mí tu mundo verdadero,

que escribir es morir y estar atento

a más muerte después de estar contento.

 

 

El silencio de la campana

Llené mis campos de fuego tan dorado,

de mi inconsciencia, luz, del ansia ciencia,

hundí dibujos pintados sin docencia,

la humilde rapidez de un fugado.

 

Arrimé los hombros al verso bien rimado

y clemente quedé ya sin inclemencia,

la paciencia me armó, más la impaciencia

validó de mi fuga lo figurado.

 

También cambié en tiempos muy cambiados

y te miré furtivo tras la ventana

buscando la desnudez de tus costados.

 

Me encabritó la noche y más mañana,

más solo me quedé con versos atados

en la mudez de hombre y su campana.

 

 

Un amor quejoso y poderoso

¿ Por qué amor me hizo siendo suyo

y la mitad me dio y la otra niega,

por qué me siento indigno en la refriega

y he de consolarme a gotas en mi tullo?

 

Exagera el amor al darme orgullo

y orgulloso me veo que en lo que riega

clamo poderoso de amor y amor no llega

pues si empiezo doble en solo fluyo.

 

Avísame que amor está llamando a puerta

en horas, mal deshora, a contrapelo

amor es lo que riega y lo más fuerte.

 

De todas eres ventana medio en celo

que da menos que niega a cosa cierta

y no sabes mirar ni dejas verte.

.

 

Soneto Alhambra

 Prodigiosa poesía que sigas siendo hermosa,

sentada en ti en tu salón dorado,

que pase el mundo viejo y jorobado

y tú la reina recibas decorosa.

 

Prodigiosa lluvia que se exalta celosa

y desborda cauces en tu rincón alado,

pues vuela lo que aquietas y has sembrado,

y el aire lo perfumas como mujer preciosa.

 

Te quiero prodigiosa, tan llena de colores,

tan exquisita y bella en mirador de oro,

abriéndome tus ojos los más dulces amores.

 

Hazme cautivo a mí en negros corredores,

con rejas y con sombras, de tu tesoro,

¡ reina del poderío y los ruiseñores!

 

 

El sastre que te desnuda

Te visto y te desvisto alegremente,

locamente por ti yo visto al mundo,

me visto más de ti en lo profundo,

estaré enamorado eternamente.

 

Alegre me desvisto en el presente

y te desnudo el forro furibundo,

me ahondo en ti y acabo moribundo,

ebrio de ti me corro a lo valiente.

 

Por ti te busco y ahoyo mi interior,

como presente ofrezco mi paisaje

hecho de briega y de alegría mejor.

 

Si me hundo y abundo en mi linaje

hilos de amor me cose el cortador

sobre las tizas trazadas con coraje.

 

 

El amor es alegre y poderoso

Siempre estoy radiante como el sol,

alegre como mañana lisonjera

llevo con fortaleza mi primera

nostalgia amante de aguerrido rol.

 

Te quiero firme como el español,

en escuadrón resuelta mi bandera

por ser mi amada y aunque no tuviera

el goce tuyo cantaría en bemol.

 

Pues te quiero y me gustas sobre todo,

siento que estoy de ti enamorado

llevo con alegría este pecado

de amarte de verdad y cuando a modo

de correspondencia entusiasmado

gozo con vista lo que no he gozado.

 

 

A tu paso me llevas

El goce con que miro y me divierto

viene de ti al verte enamorada

pasa sin tiempo en la mujer gozada

entra en la mar serena de tu puerto.

 

Te quiero verde como el poeta advierto

con locuras de tu agua acostumbrada

a pasar por mi lado meneada

con caderas y rumbos de tu aserto.

 

Como mar, como agua, por sediento

en la frescura del calor viene mi amada

me ata su yugo al beso que presiento.

 

Bebo sin descansar y aún no gozada

en mí la siento mía y si me miento

la mentira es verdad cuando es gustada.

 

 

El amor es libre del todo

Amor no tiene vergüenza ni la conoce

pues solo viste de sí cuando es desnudo

y más parece que dio de lo que pudo

quien solo quiere estar roce con roce.

 

Si en frescas laderas danza pone una pose

de hacer y deshacer entuertos en un nudo,

aprieta y goza en su cantar muy rudo,

pues lo lindo se vuelve duro en su goce.

 

La libertad es su mundo y es su manera

no entiende de leyes ni de contiendas,

se da por libre y en cuanto fuera

correspondido vuelve a sabiendas

que repetir es lo suyo, jamás espera

arrepentimiento quien no es de enmiendas.

 

 

Los paisajes que amé

Quiero ponerte en mí y tú me veas

tal como soy y no soy para quererte

hacer de ti mi bien y por ponerte

quiero ponerme en ti y así me creas.

 

Quiero pasar mi mundo donde tú seas

en los segundos anchos delicia el verte,

gozar de ti y por gozar moverte

a contemplar mis ojos y tú me veas.

 

Con luces y sombras el bien amado

vive en nosotros nuestro lado eterno,

pasa de amor a lo que amor ha juntado.

 

En los amantes posa su fuego interno

y anima y dura calor de enamorado

crisol tan bello y rostro tan fraterno.

 

 

El fiero amor

Ama naturaleza en modo cierto,

con la verdad que vive nunca engaña

de manera total jamás empaña

el amor verdadero que a ti he abierto.

 

Es fiera y es veraz, clamor y puerto,

cambiante en la rutina, beso que daña,

mas vuelve a ti con toda su entraña

y la entrega total al descubierto.

 

Tan fiera como amor son los deseos,

deseo tenerte y hacerte mía del todo

como un volcán herido en mis meneos.

 

Me busco en ti y en ti hallo acomodo,

si me acostumbro a besos y devaneos

 no es solo por placer, te quiero a modo.

 

 

Carlo Maratta

El amor es un monte Olímpico para los dioses

Tu cuerpo es monte cálido al que me arrimo

subo por sus riberas de curtidores,

abro la flor de loto de sus candores

beso en cada miasma con todo el mimo,

 

te quiero por ser constante y así me animo

a más quererte más mi bien de amores,

tu nombre me ha sacado los colores,

vivo pendiente de ti y me redimo.

 

 Verdad del mundo que ante mí ha pasado,

 pues pasó amando la mayor de las veces,

llenó de amor el mundo y lo ha colmado,

 

rebasa amor, mientras, si no falleces,

pues todo es gozar de enamorado,

 tiempo que no lo amaste: estupideces.

 

 

El árbol del amor

Subí a un árbol hasta tocar el cielo

y mágico ascendía alegre y duro,

ganaba por ganar y no me apuro

por ser tu árbol, amor, subido en celo.

 

Tan poderoso ardiente rompí el velo

y en la mirada tuya de amor tan puro

encendí en mis ramas tan seguro

otro fuego misterioso de tu hielo.

 

Amada eres frugal y en campo tienes

mis caricias cogidas de tu mano,

quitas mi alma, cuando vas y vienes,

 

entre árboles y tierra,  por lo sano,

besas mi árbol erguido y lo sostienes

ascendido en tu amor y soberano.

 

 

El ajo arriero

A veces el escribir es un deleite

cuando te escribo a ti enamorado,

cuando revivo mi verso desatado

y mojo el pan en delicioso aceite.

 

Y más gustoso me pringas con tu afeite

que más bella te luce y mejorado

redobla amor en mí multiplicado

el gusto de gustarte mi ajiaceite.

 

Soy más basto que el ajo de arriero,

más duro el pedernal de mi pecado

y más dureza cuanto más te quiero.

 

Eres tan bella, tan linda, que me muero,

no lo digo por decir mira qué ahorcado

está el palo de la horca, después de fiero.

 

 

Venus y Afrodita

Claro que sí hermosa mía estoy al corriente,

todo lo tengo atado y en consecuencia

todo es más fácil así pues esta ciencia

a todo lo simplifica escuetamente.

 

Por ti no dudo estar mi día viviente,

con muchas horas pasadas con paciencia,

no dudes pues de mí, doy advertencia,

la poca fe es mal de intransigente.

 

Cree en mí y quítate la ropa,

desnuda estás para mí mucho más bella,

desnúdame tu cuerpo y en mi copa

 

bébete la dicha mía que por ella

corre el elixir de amor como una tropa,

pues solo soy tu amante, tú eres mi estrella.

 

 

Brindis a manos llenas

Por una mujer alzo mi copa y brindo al mundo:

este amor es para ti a gran distancia

la soledad que me deja tu prestancia,

rubicundo de amor, lleno y profundo.

 

Por una mujer me descubro moribundo,

 de ella doy más de mí que de su estancia,

 la soledad me huele a su fragancia

y alzo mi copa que abunda en lo que abundo.

 

Abundo en ella y en ella disoluto

cambio mi dicha en mi azar cambiado,

y doy por hecho lo que fue soñado.

 

Este amor que es tan grande e impoluto

en ella advierto que me fue prestado

y acabaré mi días como un triste puto.

 

 

Las tres graciosas venus

 Las tres gracias encuentro y me alboroto

llegan al pecho y en el pecho cantan

como lo bello que a lo feo espantan

desnudas de verdad para la foto.

 

En un claro del bosque donde el loto

aflora blanco entre cañas que levantan

las doncellas desnudas soliviantan

mi desnudez vestida que me froto.

 

Oh gracias tan gentiles, mullidas, lindas

cogidas de los dedos en la luz pintados,

oh culos tan regordos regalados

de hoyuelos primorosos, cual celindas,

blancas y carnosas, sobre prados

para mis labios sus tetillas guindas.

 

 

La morena de ojos grises

Una morena etérea como niebla,

en los momentos duros de mi vida

diome razones suyas la atrevida

y cumplió mis deberes de repuebla.

 

Una joven altiva que aún me puebla

la mente y los deseos por perdida

la encontré y me dije de seguida

¡ qué bien me sabe el cuerpo que la amuebla!

 

Me tiene por gozada y como cierta,

suyo soy ya suya mi herida

del corazón en mi pecho abierta,

 

llagó mis llagas, cubrióme deseguida

el mal de amor de su amor la puerta

entrando en mí sin darme la salida.

 

 

Rotunda desnudez

Desnuda desnudez  hoya fecunda

a donde aflora la dicha al rescate,

paraíso de los dioses y del orate,

graciosa, elemental, vida rotunda.

 

Donde lo corto sobra y el cuerpo abunda

salido para dar si el otro acate

la donosa virtud que lo arrebate

a gozarla y a vivirla en la coyunda.

 

Sin nada que oponer y a simple vista

estás mejor desnuda que vestida

y es cierto aquello que daría mi vida

por tenerte en esta hora así de lista,

para llenarme y consolar mi herida

con tu espléndida desnudez de hedonista.

 

 

El amor ruge como fiera

La fiera de mi amor está que trina

y pugna por llegar a tus caderas,

hundirse en ti con ansias fieras

y amarte hasta morir que le empecina.

 

Me sube con sus entrañas y tan supina

es la forma que le crece porque tuvieras

el gusto mío salido y así me vieras

que llena su complacencia que le empina.

 

Los barrotes de amor son duras rejas

donde la fiera ruge y se menea

con ansias locas si en su furor te alejas.

 

Ni mira el amor tranquilo pues le cabrea

que no lo aceptes del todo si tú lo dejas

ebrio de quererte sin que a ti te vea.

 

 

El amor es gacela entre los montes

El amor es gacela y el fiero amante

suele cazarla rubia en primavera,

con las primeras lluvias en cuanto fuera

ponerse a tiro el acechante.

 

El amor es gracioso aunque distante

te dice no, cuanto el sí tuviera,

te mira sin mirar y aunque te viera

ciego parece ser en todo instante.

 

Te quiere amor, no lo discutas,

por ti se llena de pura ebriedad

loco parece, fiera sin piedad,

 

de cuanta fuerza hay es de las brutas,

mas llora abundante cualquier nimiedad

pues os ama a todos, hijos de putas.

 

 

Corazón a calzón quitado

No me quieras que no me lo merezco,

pégame con dureza en lo más duro,

he sido infiel a un amor tan puro,

el tuyo, renúnciame que así padezco.

 

Niégame el pan y la sal a cuanto ofrezco,

mi pérfido amor a tu amor seguro

en lo que niegues de eso yo me curo,

si me quieres bien no ames lo que aborrezco.

 

También soy mentiroso, a veces miento,

te estoy mintiendo ahora lo que te digo,

quiéreme mucho más que estoy hambriento

 

de amor que tan poquito buscas conmigo,

pues sobra amarte y por sobrado sigo

clamando por tu amor con gran portento.

 

 

El amor es cabritillo blanco entre oscuras rocas

Qué fuerte me hace amor y qué valiente,

me devuelve lo natural hecho de rocas,

me alimenta de fuego con mil bocas,

llamaradas me da, rosas de oriente.

 

En mi brazo su arco tensa caliente

y las flechas de amor hiéranme locas,

el mal revuelve en cuanto evocas

el sagrado rincón de un pecho ardiente.

 

Me hace amor, mis músculos trabaja,

piernas de acero da, de acero el alma,

por las veredas me ensancha, mi herida saja

 

las fronteras me abre su mundo en calma,

mi vida fluye al filo de la navaja,

 así me toca amor y mi amor empalma.

 

 

Madrid

Preciosa, cuando vengas a Madrid será mi día,

los rayos de mil soles verán tu encuentro,

esplendoroso el mundo desde adentro

lo llenarán tus besos y tu alegría.

 

Conocerán mi prosa y mi poesía,

lo que es amar del todo desde el centro

la puerta del sol será epicentro

de tu mundo de verdad y de armonía.

 

Madrileña fetén, gloria del mundo

que paseas tu belleza con donaire

mírame graciosa como tu aire,

siente por mí desde lo más profundo

el placer que desprendes al socaire

y lléname más de amor que en tu gracia abundo.

 

 

Los hijares de las  hijas

Hijitas mías queridas cuando os digo

me muero por besaros y por teneros

no me creáis del todo solo con veros

más que morir revivo y lo consigo.

 

Lo consigo al miraros cuando os sigo

 y a teneros por mías cuanto es quereros

gustar de lo gustoso y padeceros

después de lo gozado que maldigo.

 

En los platos los higos como frutos

saben dulces, redondos, resalados,

graciosamente verdes y colorados.

 

 Mas en la higuera de verdad, con lutos,

 cuelgan altos, negados, como ahorcados,

sin más manos que el sol, ásperos, brutos.

 

 

Las malas noches

Me suelo indisponer algunas veces

y paso la noche atado a una mentira

creo que soy bueno y el mundo ni me mira

 paso la noche mala entre mis preces.

 

De todo cuanto es verdad en lo que ofreces

solo tu victoria alada en ti suspira,

enamorada de ti arde en su pira

y el aire lleva el humo con que reces.

 

Somos nosotros y nuestros brazos armados

aquello que nos honra y da la vida,

nunca palabras de otros aún soñados

versos extraños que nos den cabida.

El hombre por su esfuerzo se levanta

y cuanto de hombre es solo él canta.

 

 

Una amada me ama, la otra no

Mi amada deslumbra como el sol que guiña,

no ha de hacerlo por querer sino por modo,

es poderosa como fuente de todo,

el sol estuvo en ella desde niña.

 

Jugó por eriales en la campiña,

atrajo gentes, alegre sobremodo,

no tanto por buscar, ni de acomodo,

sino al modo natural con que encariña.

 

Yo tengo esta amada, la otra está cerca,

una me da amores, la otra reyerta,

una viene enseguida, la otra es más terca.

 

De las dos quiero cubrirme en la cubierta

de mi barca inmortal que a amor me acerca,

una me guiña y sonríe, la otra no es cierta.

 

 

Don melón

En carroza de esmeraldas en el huerto

un melón de la tierra meditaba,

su barriga de oro se llenaba

y él tan dulce quedó como tan cierto.

 

Perfumado como un pan recién abierto,

manjar de lo aquietado condensaba

un tiempo delicioso y se entregaba

jugoso, elemental, contra el desierto.

 

Tomáronlo por tonto y es mente sola,

sin piernas, sin nariz y sin miradas

elipsis primordial, gran universo.

 

Sorpresa que da la huerta y trae cola,

primo de los pepinos y confitadas,

si olvida a su familia y hace un buen verso.

 

 

Los gozos y las sombras

Saber que amar es largo recorrido

que el alma hace a ti de ti amado,

entrar en un torrente deseado

gozar de parte a parte en lo querido.

 

Yo te amo, por eso he venido

para traerte en mis manos como agrado

a cuanto yo de ti en ti he gustado

y estoy por ti en ti aún consentido.

 

Si tú por tu querer gozoso,

en arte y parte en el querer has sido

a quien más quise y con amor gustoso,

 

no rebanes en mi alma porque herido

dejaré de quererte, más quejoso

y volveré a no amar y a estar huido.

 

 

Solo la muerte es error

Qué bien perdí mi tiempo con amigos,

y con mis faltas qué hartura me llené,

qué bien errar, vivir, cuando yo amé

y qué mal si echo en falta a los enemigos.

 

Tomamos como mal y por castigos

lo que naturaleza ensalza y en lo que cree

y no no damos cuenta que nuestra fe

 es amar y solo amar sin más abrigos.

 

El pasado no fue nuestro error,

aunque tal cosa nos parezca

y en el presente nos dé dolor.

 

Pues fue vivir en lo que crezca

y si ésta aún crece con amor,

bien vale la vida aunque perezca.

 

 

Anatomía de un enamorado

Dentro de mí a montones con mis huesos

las venas retorcidas se hacen jirones,

tragan saliva, el alma en nubarrones,

sacude el mundo un temblor de tentetiesos.

 

Todo es ritmo y canción, besos y besos

en alambique amor y en los tostones

picores de sabuesos y gorriones

las carnes sacudidas por excesos.

 

Mi esqueleto de grande calavera

a la vera de ti, estando juntos,

como alfombrado mar, como la era

donde el amor nos quiere y como yuntos

rumiadores de yerbas en salmuera,

amorosos del todo, quietos, difuntos.

 

 

 Después de acabado vino más gana

Cómo después de acabado dio mas gana,

que el amor a despecho no es por mucho

sino por quererte a ti con arrechucho,

por hermosa, por morena y por cubana.

 

Una vez en mi vida vi a mi hermana

tan cerca de la mar y su calducho

y en eso de besar volvió me ducho

pues besa de increíble filigrana.

 

 

Me besa con pasión y con deseo,

florece la virtud nunca el pecado

pues llena el corazón de cuanto veo.

 

Y eso de dolor después de amado

más que de amante es de aquel meneo

por solitario hacer según contado.

 

 

Poema del vacile

Qué triste va por ti toda tormenta,

qué triste el aire y la virtud han dejado

un reguero de tu verso atormentado,

ese bajar y bajar por ti la afrenta.

 

Por ti, cuanto sereno el campo avienta

 quietud de mar de su paisaje alado,

todo queda atrás y el cielo airado

deja paso a la dicha que le asienta.

 

Oh mirada fugaz que tuvo el mundo,

tan joven y locuaz llena de vida,

ay campo del lugar, lo más fecundo,

 

por quien me mira atrás y va perdida

la luz de ocaso que en mi poema hundo

¡ y chorros de luz tan nueva de mi herida!

 

 

La soledad empalaga

Solo te tengo a ti si no lo sabes,

mis pasos por el mundo son como vuelos,

sin materia ni sombras, sin perfil de cielos,

un día en una noche, donde empieza acabes.

 

Te tengo en la constancia del sabor que sabes

en la renuncia a mí, y por llevar los velos

de ser cuanto no soy, del amor y celos

te hago mía del todo sin que amor recabes.

 

Te tengo a ti como lo mejor del mundo

aquello que en el mundo siempre estuvo conmigo,

aún sin saberlo, te busco en lo profundo,

 

te quiero por que sí, como voy al amigo,

ni en la ganancia ni en el amor me fundo,

solamente en llegar y besarme contigo.

 

 

El mar y mi amada

Si para mí el mar abrió su arco

y en contra de ese mar hundí mis velas,

en la cernida arena conté quimeras

y en esa mar tan ancha perdí a lo ancho;

 

el mar me empuja hoy hacia mi canto

y en cantos de verdad rompe mis nieblas,

fugaz y locuaz solar me da riveras

donde sus olas amargas saben a llanto;

 

estoy de mar sediento y prevenido,

el ajedrez de orca en mar me tiene

en juego suplicante a ti unido,

 

ay seda inconsistente de olas verdes

que visten como tú y me han ceñido

a riveras de amor, perdido siempre.

 

 

El reto

Te prometo amor seguirte parte a parte

si al escribirte ahora en mal momento

cambia mi estado tu nuevo pensamiento

y haces de mí otro hombre con tu arte.

 

Otro hombre es el mismo que al amarte,

 vivirá lo cerca lejos, parado el viento,

caliente en la friolera de su remordimiento

 desolado y veraz, feliz al darte.

 

Escribir me es vivir y me da vida

me borra al ser leído mi otra historia,

me hace y me rehace por vivida

una vida distinta a mi memoria,

no soy el otro ni me da la gloria,

 pero sueña un futuro sin medida.

 

 

Me salvó una flor llena de espinas

una fragancia airosa y delicada,

me salvó del mudo dolor de nada,

como mujer hermosa por las esquinas.

 

Me desnudó vestido de las inquinas,

los fragmentos del ser en que acabada

mi alma lloró su soledad, olvidada,

y alegre me regaló sus alas finas.

 

Volé para soñar, para volar soñé

un mundo me inventé donde no había nada,

para ser profundo a lo etéreo pasé.

 

Pasé a mi flor desnuda e idolatrada,

y en sus pétalos por siempre quedé

salvado por la belleza encontrada.

 

 

El amor a sí mismo

Si yo fuera mi amigo y yo me amara

si pasara conmigo horas vividas,

si me dijera cosas bien sabidas

si yo fuera otro ser en quien me aupara.

 

Si mi tiempo a mi mismo me contara

y en cuanto al mal soluto y a mi vida

con mi alma azotada y perseguida

diera la vida en ella y yo luchara...

 

Y esto, no lo parece, es realidad,

no somos amigos ni nos queremos,

ni nos tomamos en serio de verdad.

 

Defendemos lo nimio y nos perdemos

por nos buscarnos nunca en seriedad

ni amarnos con el bien que merecemos.

 

 

El amor es un loco atrevido

Porque te quiero y en parte es mi arte

porque te quise y sin saber queriendo

estás conmigo y en ello estoy muriendo

porque no estés tampoco de mi parte.

 

Porque soy yo quien por ti al amarte

la vida dejo y dejola sabiendo

que ni me amas ni amarás pues viendo

lo nulo de la ilusión en ti acabarte.

 

Amor eres ingrato y consentido

gustas de no gustar y estar conmigo

aún siendo tú de todos mi preferido,

 

ahoyarás con mi frente en tu olvido

mi vida perecerá como el amigo

que deja a su razón de amor herido.

 

 

Los negros espacios habitados

Como balcón sentado al gran abismo,

que sus ventanas abriera al infinito

tan negro el corazón deshace el rito

del alma en las ventanas de uno mismo.

 

Y cruzan por oscuro espacio de heroísmo

radiantes astros con la humildad del mito,

guerreros esplendentes, cielo bendito,

vestidos de la gloria sin fatalismo.

 

Oh edades que me cubren y llenan mi memoria

de dioses y de banderas más allá del mundo,

mensaje angelical que vestido de historia

sobre el abismo me ata y en lo profundo

vivir me hace ser de manera notoria

habitante de la vida y de escribir fecundo.

 

 

Como el agua viene mi amor

El agua parece irse y bien regresa

y siendo otra el mismo río parece

como mi mal, como mi bien, se mece

en viaje de ida y vuelta por la fresa.

 

Baja el agua su canción y la sopesa

su pulcra melodía empequeñece

mas llega amor y el corazón perece

que el mal de amor agranda y lo mal pesa.

 

Ay aguas, que venís por los recodos

tan limpias y bien nacidas de las fuentes,

canciones todas de sutiles modos

 

Cantadme al llegar y entre mis gentes

hacedme suspirar y amar a todos

como aguas de pureza y limpias mentes.

 

 

Matar el gusanillo del tiempo

Voy a llegar tarde de todos modos

por más que quiera correr y el tiempo vuele

se adelanta el dolor donde más duele

la vida inexorable nos lleva a todos.

 

Se secarán las fuentes, olerán los lodos

el viento árido y fuerte como más suele

lamerá las raíces del pelele,

todo es pasivo e inútil sin acomodos.

 

El tiempo ni se estira ni se acaba

sencillamente pasa y nos arrolla

nos deja heridos en donde más gustaba.

 

Pasaba, pasó y gustó y nuestra olla

se queda absorta, parada si recaba

que nada puede hacer, nadie la apoya.

 

 

El amor de mi alma

 Yo solo puedo amar a quien más ama,

en la grandeza el tiempo sin medida,

lo grande es lo que me da la vida,

quien dice la verdad su bien proclama.

 

Yo solo puedo estar como la llama

que en el fuego se consume desvestida,

danzar de amor, de amor estar vencida

dentro de la delicia que la inflama.

 

Tengo por norte mi bien puesto en lo alto,

por mi ventura la vida al día y corriente

la mágica virtud de su gran salto.

 

La eternidad me guía en lo sapiente,

me encuentra a mí y lléname en lo falto:

yo solo amo a quien me amó de frente.

 

 

 

Sonetos esenciales

Sonetos son esencia y son mirada,

quizás la última mirada irrevocable,

rincón de amor y miedo insuperable,

esencia de una voz que fue llamada.

 

Condensan los vocablos y bien pensada

esta esencia del verso se hace amable,

pues lo bueno es poco y razonable,

medida generosa y bien rimada.

 

Tienen número y arcana es su figura,

los moldes de lo clásico es lo valioso,

pues no opone a rigor poesía pura.

 

Y si cuestan al principio es gozoso

el bien que pronto dejan a la locura

de hacer de amor un acto cuidadoso.

 

 

Vuelve amor, aunque sea domingo

Engullido por amor y sus fatigas,

cansado espero la vuelta de la vida,

a la fortuna ya la di por perdida,

desato por amor estas cantigas.

 

El amor nos unió por las barrigas

mas pronto, por yo no sé qué parida

nos desunió y nos dejó en la partida,

quedados separados y como higas.

 

Si para atrás volvieran los amores

y revivieran lo mucho que han querido,

vendría a nacer lo que se había perdido,

 

que en esto de volver a los candores

un amor tan joven y consentido

renace con más fuego y más fulgores.

 

 

Soneto valeroso

Ponle más corazón, sin miedo, ponte,

la vida es de valientes y de osados,

de aquellos que los miedos son ganados,

y los que afrontan como único horizonte

 

 Si en la manera el goce te confronte

( breve es el placer de enamorados),

levántate tu alma a tus costados

y a tu dolor tu valentía remonte.

 

Quien por menos o por más serenamente

atiende las enseñanzas de la vida,

torna por paz lo que le fue atenida

 

y en segundos se le va placidamente

con el vigor de la virtud conseguida,

pues de nada valdrá temor finalmente.

 

 

Flor que brota sobre oscuros lodos

Oh dicta la razón claras sus cosas,

tan claras dicta que forman un riachuelo

como aguas bajan cara a cara del cielo

y en la quietud del mundo muestran sus brozas.

 

Por esta la razón no salen rosas

que son locura hermosa puesta en celo,

salen las matemáticas y ponen velo

a la estricta verdad sin ser hermosas.

 

Yo quiero la belleza en esta vida,

la que mejora el tiempo y a los modos

y a ti te hace ser la más querida.

 

Por bella, por mujer, por ser de todos

la ínclita razón de amor unida

y flor que brota sobre oscuros lodos.

 

 

Sonetillo de corrido

A veces vuelo y a veces voy de abrigo,

me pierdo más cuando sufro en menos,

si abigarradamente no consigo

besar la belleza en sus grandes senos;

porque el amor es más de lo que digo,

ya sea por obra en la virtud, por buenos,

cambian los versos y en lo que aún prosigo

llegan a lo impensable y nuevo fin ajenos.

Me queda un mundo para soltar mi rima,

que en esto de escribir y su destreza,

más corre el viejo que lo que el joven anima

y que en llegando a meta y sin pereza

con más soltura el viejo se aproxima

a decir lo que dicta sutileza.

 

 

Soneto a un amorcillo que lisonjea en mis orejas

Necesito que me cubras con tus besos,

con tus palabras quiero desvestirme,

necesito tus dardos para herirme

dulcemente en tu amor y en tus excesos.

 

La abundancia de amor cubre los sesos,

en bien hace y por ello quiero asirme

a la virtud sin ataduras para uncirme

al sexo sin pudor que libra presos.

 

Es virtud la dádiva lisonjera

que enternece y apura sus miradas

al decirnos requiebros, que nos quiera.

 

No son más las palabras desbordadas

si nos aman el cuerpo como hiciera

el mismo cuerpo y sus caricias dadas.

 

 

El tiempo de un enamorado

Cuando reí, cuando pasé por fuera,

cuando mejor estuve y fue contigo,

cuando quise morir, y aún prosigo,

cuando perezca al cabo y cuando fuera.

 

Cuando estando tan solo no tuviera

ni ganas de abrazarte como amigo,

cuando me encuentre mal, como un castigo,

cuando me esté por dentro y no me muera.

 

Cuando me escriba versos de la muerte,

cuando estando ya muerto y acabado

me asome con mi alma para verte.

 

Será tiempo de amor si en lo callado

de lo más mío de mí, y por tenerte,

clame por ti mi voz de enamorado.

 

 

Un soneto que no dice nada

Soy tan bello y luego tan distinto,

que soy de mí el mundo inmensurable,

soy la palabra, el ruido inabarcable,

pues soy en todos, calor de un fuego extinto.

 

A veces modo y el aire en que indistinto

el ser y no ser se hace detectable,

soy el poema la flor inexplicable,

el hambre soy, regalo del instinto.

 

Si vengo a mi manera o no me vengo,

parado estoy por siglos me consumo,

yo soy del ser el hombre al que asumo

en un sueño de amor y lo contengo,

por ser no soy y por no ser sostengo

que soy el bien, extremo al que me sumo.

 

 

La juventud de los ríos

El átomo es eterno y la virtud su amiga,

por los corceles y bridas de tu plata

el suave brillo, en fresca catarata,

mi ansia calma y tu verdad me obliga.

 

En ti, y en tu sendero, sin fatiga

bajo el buen gusto de elemental cantata,

sobre las preces de oro se retrata

el universo entero, el que tu espejo abriga.

 

Oh campo recordado desde el amor vivido,

de juventud regada y en alas transitado,

oh limpio tu rumor de luces recorrido.

 

Por tu sentir, el aire renovado,

el tiempo humilde pasa y no es sentido,

mas vive el alma, eterna, sin pecado.

 

 

Juventud

Oh juventud llama amorosa

que en fúlgidas fuentes te consumes,

que acercas la virtud, alma gloriosa,

 lugar para el amor, grandes confines.

 

Perfecta la unidad que te sostiene

y la armonía que en tus labios besa,

tan grande la virtud, donosa, presta,

que a tu gracia convoca con sus fines.

 

Es vestidura del alma hermoso el cuerpo

en que arrogantes belleza y armonía,

grandes hace a soledad y a compañía,

 

alegre luce la vista y la compensan,

por cuanto amar es fácil y con agrado,

sosiega al mundo y al mundo ha gustado.

 

 

El amor herido siempre es abundante

Quiero herirme de amor y estoy herido,

como un ciervo por dardo ponzoñoso

caigo de amor y en amor hallo reposo

boquiabierto, tembloroso, enloquecido.

 

Quiero herirme de amor y consentido

colmarme quiero de la virtud, su esposo,

casarme con amor es ser dichoso

al tiempo que gozar lo más querido.

 

No quiero un nombre ni una virtud de enseña,

ni un camino de elegidos es lo que espero,

quiero querer como el que ama y sueña,

 

y gustar de mi amor con gozo fiero,

que nunca acabe de gastarse pues empeña

en darme sin medida a quien yo quiero.

 

 

 

La vida

La vida entera es solo una oportunidad,

la vida sin miedo y sin destemplanza,

enteramente vivida, con toda el alma,

la única meta es su continuidad:

 

día a día, en todo y en todos es ¡ dad!

imperativo el amor que os abrasa

como fuego que el corazón ensancha

y dulce duerme en la eternidad.

 

Un momento, un instante, es infinito,

cabe todo en un microsegundo,

y luego brota en gigantesco hijo.

 

El Universo está en cualquier mundo

si ha vivido con amor y bien contrito

por aquel que entendió lo más profundo.

 

 

Perfecta en todo

Cuando yo te quiero bien te quiero entera,

perfecta en tu armonía y exigencias,

sin recabar del mal ni mis licencias,

sino perfecta en todo a mi manera.

 

Te quiero aunque roces lo de fuera,

mas sin caer en tópicos ni impaciencias,

con mi método veraz, sin más violencias,

pacífica y locuaz por verdadera.

 

Te quiero para mí en esta hora

en que yo acabo con la locura mía

de hacer y dejar de hacer en mi poesía.

 

Mi amada de verdad, por cumplidora,

 donde yo me hago yo, en este día

te quiero mi razón y triunfadora.

 

 

No sé si son catorce o más los versos

Soneto es el modo en el que hablo,

augusto, exacto, en su bondad medido,

antiguo arcángel con canas enaltecido,

veraz razón escrita que me entablo;

 

por mi verdad, al discurrir el vocablo

con gravedad me pinto esclarecido,

digo locuaz y acabaré pulido,

 objeto de mis versos en un retablo.

 

Como copos de la nieve que cayendo

ponen lomas de armiño inmaculado

así el discurrir poemas construyendo

en libertad, sin oponer, heme cantado.

Mas ahora al uso en plenitud escribiendo

sonetos digo para acabar sentado.

 

 

Al joven poeta irónico

Serenamente tú y por de frente,

la tierra es cascarón que suena a hueca,

delante de lo tuyo todo es ausente,

detrás no cambies porque la vida trueca;

 

no cumplas por limpieza tu paisaje,

ni al alma tuerzas su perfil dorado,

solo es cristal tu claro desmontaje,

tan solo tú transitas por el prado.

 

Serenamente tú, tu alma alerta,

por ti serán los valles más profundos,

convierte en polvo a la divina puerta.

 

Si el amor es belleza entre dos mundos,

sólido es tu estigma y es cosa cierta,

ama la paz en tus cantos fecundos.

 

 

El mar y la amada

Si para mí el mar abrió su arco

y en contra de ese mar hundí mis velas,

en la cernida arena conté quimeras

y en esa mar tan ancha perdí a lo ancho;

 

el mar empuja hoy con amor el canto

y en cantos de verdad rompe mis nieblas,

fugaz y locuaz solar me da riveras

donde la ola amarga me sabe a llanto;

 

estoy de mar sediento y prevenido,

el ajedrez de orca en mar me tiene

en juego suplicante a ti unido,

 

ay seda inconsistente de olas verdes

que visten como tú y me han ceñido

a riveras de amor perdido siempre.

 

 

El soneto de las sombras

Soneto en sombras, la mirada al viento,

rotura de un viejo amor, mural herido,

luna, y no es de noche, sueño aterido,

razón oscura la que ahora siento.

 

Ciprés que ahuyenta mi sentimiento,

 entre nubes y estrellas, según subido,

caen las horas negras y a él salido

 mira el cielo inmortal mi pensamiento.

 

Por las cuatro esquinitas de la escalera

suben los viejos sueños y las pasiones,

y bajan el mundo de ayer y el que no era.

 

Jardín de la noche de mis canciones

 que indaga entre sombras para que muera

la inocente verdad de aquellos sones.

 

 

Otra vez con mi Rosa

Es tan bello mirarte y rodearte,

oler tu aroma recibir tu esencia

saber que eres mi amor y eres mi ciencia,

regalo de los dioses para amarte,

 

 es tan bello tenerte y desearte

sentir en mí tus halos de prudencia,

amar para saber, tu gran conciencia,

sencilla, elemental, llena de arte,

 

rosa de los jardines hechos de sueños,

labios rosas de piel embelesada,

rincón de amor, de gráciles empeños,

 

por tu hermosura y tu rubor ganada

en ti mira mi vida y en mis ensueños

estás por siempre tú, la más gozada.

 

 

El último poema

 

Mirarte fue la perfección, hundirse en la poesía,

nada más tenías qué hacer que estar al lado,

tú eras, en ese instante, el ser más perfecto;

la mirada flotaba por un tiempo infinito

con toda la belleza de un poema inexplicado,

nada quería el amor más que tu presencia,

el poema eras tú, absoluto y espléndido.

 

 

LOS POEMAS DEL SER

 

 

 

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Madrid, junio 15, 2018

 

© José María Torres Morenilla